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Por Jorge Gómez Naredo
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció que la próxima semana presentará una reforma electoral. Hasta ahora no se sabe con certeza qué elementos incluirá, pero se entiende que propondrá una reestructuración en la elección de legisladores plurinominales y una reducción del presupuesto destinado a los partidos políticos y a los órganos electorales.
La propuesta -que todavía no se conoce en detalle- ya fue criticada por los partidos de oposición, que afirman, sin base ni prueba alguna, que convertirá a México en una dictadura y que acabará con la democracia.
Pero ¿por qué es importante hoy una reforma electoral? La pregunta es pertinente. En México, desde hace varios años, se han aprobado distintas reformas electorales, y podría pensarse que el sistema democrático no necesita cambios. Sin embargo, no es así.
En el país, muchas personas consideran que no están plenamente representadas en la Cámara de Diputados: hay legisladores que, en lugar de trabajar para el pueblo, se dedican a hacer negocios y a perder la cercanía con la gente. Además, los recursos que se gastan para mantener el sistema electoral son muy altos. Por eso es importante discutir una reforma electoral.
Ahora bien, ¿es viable una reforma que plantee una reducción significativa del financiamiento público a los partidos políticos? Ahí se concentra la mayor cantidad de dudas. ¿Aceptarán los partidos recortar sus presupuestos? ¿Los aliados de Morena y de la presidenta Claudia Sheinbaum respaldarán esa reducción?
Es un tema complejo. Porque, aunque Morena arrasó en las elecciones pasadas, no cuenta con la mayoría calificada para aprobar por sí solo una reforma constitucional. Necesita el respaldo de sus aliados: el PT y el Verde, fuerzas políticas que -hasta donde se sabe- mantienen reservas sobre la reducción de su financiamiento.
La próxima semana se verá, en serio, si los aliados de Morena están con la transformación o si decidirán boicotear algo que el pueblo ha exigido: que el sistema democrático sea más eficiente y no tan costoso como lo es hoy. Ahí se sabrá, sin pretextos, de qué lado están.