Visitas
A más de un año del inicio del gobierno de Yoselin Mendoza Ramírez, el uso de los recursos exhibe una marcada prioridad al gasto corriente
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
A mas de un año de gestión de la alcaldesa Yoselin Mendoza Ramírez, el balance financiero de 2025 muestra una constante en la administración municipal: el predominio del gasto corriente sobre el gasto de capital.
De un presupuesto aproximado de 1,600 millones de pesos, más del 65 por ciento se destinó a servicios personales, operación administrativa y gasto cotidiano, mientras que poco más de 380 millones se etiquetaron para inversión en infraestructura.
Especialistas en finanzas públicas advierten que “cuando el gasto corriente absorbe la mayor parte del presupuesto, se reduce la capacidad de transformación estructural del municipio. En términos prácticos, significa menos pavimentaciones integrales, menos ampliaciones de red hidráulica y menor inversión en equipamiento urbano” .
Destacan que durante 2025 se anunciaron obras de repavimentación y mejoras puntuales; sin embargo, vecinos de colonias como Granjas Guadalupe, San Isidro La Paz, Cahuacán, Vicente Guerrero y La Libertad han señalado rezagos persistentes en drenaje, bacheo profundo y alumbrado público. En zonas altas como Loma del Río y algunas comunidades de la zona de Barrón, la demanda principal continúa siendo el acceso regular al agua potable y la rehabilitación de vialidades dañadas.
El impacto de priorizar el gasto operativo, aseguran, también se refleja en la limitada modernización de infraestructura hidráulica y en la falta de proyectos de movilidad de mayor alcance. Aunque el gobierno municipal argumenta estabilidad financiera y cumplimiento normativo, el desafío sigue siendo traducir esa disciplina presupuestal en obras tangibles que eleven la calidad de vida.
Ediles de oposición y líderes sociales coinciden en que “” el primer año de administración deja claro que el reto para 2026 será equilibrar el aparato administrativo con mayor inversión productiva. Sin un aumento sostenido en gasto de capital, Nicolás Romero corre el riesgo de mantener rezagos históricos que requieren soluciones estructurales y no sólo mantenimiento operativo”.