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Cuba se ha convertido en el pequeño gran gigante, símbolo de resistencia, dignidad y
soberanía; enarbolando el lema “Patria o Muerte, Venceremos” se ha negado desde 1959 a
ceder ante los embates de Estados Unidos, 67 años de resistencia en los que las oleadas
de ataques no han hecho más que fortalecer la dignidad de los habitantes de la isla;
carentes de todo, han sabido remontar los conflictos y se han puesto a la vanguardia en
educación, literatura y avances médicos entre otros. 500 años de relación Cuba-México han
creado una hermandad que se ha visto principalmente en el envío a nuestro país de
enfermeras y médicos, fundamental durante la pandemia; durante los terremotos del 85 y
2017, las brigadas cubanas y donaciones de sangre, medicinas, alimentos y hasta un
hospital de campaña salvaron la vida de muchos mexicanos; uno de los premios más
importantes de literatura de América Latina y el Caribe es cubano, el Premio Casa de las
Américas.
Tras el último y cruel embate del gobierno de Trump el suministro de petróleo a la
isla se ha detenido poniendo en riesgo a la población; especialistas han comparado este
cerco con el que se usó en Gaza, previo a la actual masacre con el objetivo de acabar con
la población y doblarla de la forma más cruel.
México ha enviado ayuda humanitaria y seguirá haciéndolo, colectivos han abierto centros de acopio y un querido amigo, periodista “de los de antes”, ha ido como corresponsal de La Jornada a la isla y desde el 6 de febrero nos ha contado en sus columnas los estragos del bloqueo, las consecuencias en hospitales como el de oncología; la afectación va desde la distribución de alimentos, bombeo de agua, transporte público, etc. y de la escalada de las sanciones, que no son nuevas, pero que tienen la variante de la amenaza a los países que apoyen a la isla.
La visión de un gran periodista, de ética comprobada nos da, a través de sus reportajes la visión de primera mano y nos ofrece la voz de los cubanos que contrasta con la intención trumpista de “colgarse una medalla” sin importar el costo en vidas y sacrificio de un pueblo ya de por sí oprimido por el sistema.
Con el advenimiento del internet, poco a poco se han dejado las corresponsalías y en este
momento es de gran valor la voz de Luis Hernández Navarro, porque esto es realmente el
periodismo, contar la historia desde la trinchera, cosa que ni las redes ni la IA nos darán
jamás. Retomo una frase y metáfora de Navarro escrita en este contexto el 6 de febrero
pasado: “Como la legendaria Numancia, Cuba resiste la asfixia petrolera de Trump”.
Ana María Vázquez
Escritora/Dramaturga
@Anamariavazquez