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Mutilan y asesinan a “Negrita”; exigen residentes y colectivos animalistas frenar a asesinos seriales en Xochimilco
JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Con al menos 26 perros brutalmente torturados y asesinados desde 2022, el Bosque de Nativitas, en la alcaldía Xochimilco, vuelve a ser escenario de violencia extrema contra los animales, sin que hasta ahora exista una sola persona detenida. El caso más reciente es el de “Negrita”, una perrita de siete años que fue encontrada sin vida, mutilada y con heridas provocadas por arma blanca.
El crimen ocurrió este 9 de febrero de 2026 y ha generado indignación entre vecinos, rescatistas y colectivos animalistas, quienes advierten que la tortura animal no es un hecho aislado, sino un delito grave y una señal de alerta social que ha sido ignorada por las autoridades.
Negrita era conocida y querida en la zona. Vivía desde cachorra en el bosque y era cuidada por choferes de la RTP, quienes le construyeron una pequeña casa junto a la caseta de camiones. “Era muy tranquila, no le hacía daño a nadie. Todos le dábamos de comer”, relató Joaquin Herrera, chofer de la línea.
La rescatista Aidorine Ramírez denunció que el patrón del crimen es el mismo que en los 25 casos anteriores: “Le sacaron los ojitos, la navajearon y le extrajeron órganos. Es el mismo o los mismos responsables”.
Los animalistas señalaron que la vigilancia policial fue reducida al mínimo tras el último asesinato registrado en junio de 2024, cuando se retiró la presencia de la Brigada Animal, lo que dejó nuevamente desprotegido al bosque y a los animales que ahí habitan.
Pese a que la Fiscalía General de Justicia de la CDMX abrió carpetas de investigación en casos anteriores, no hay detenidos ni avances públicos, lo que ha generado una profunda desconfianza entre la comunidad.
“Se dicen un gobierno animalista, pero no protegen ni a los animales ni a los ciudadanos”, reclamaron vecinos, quienes exigieron presencia policial permanente, cámaras de vigilancia e investigación inmediata para frenar lo que califican como asesinatos seriales.
La advertencia es clara: normalizar la crueldad animal abre la puerta a violencias mayores. En Nativitas, el miedo y la indignación siguen creciendo.