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Una denuncia anónima atribuida a un elemento activo de la Policía Municipal destapa presuntas irregularidades graves en la conducción de la seguridad pública local y coloca en el centro de la polémica al alcalde Nazario Gutiérrez Martínez.
Mario López
Una denuncia anónima atribuida a un elemento activo de la Policía Municipal de Texcoco exhibió la conducción de la seguridad pública en el municipio y cuestiona la responsabilidad al alcalde Nazario Gutiérrez Martínez, a quien se señala por omisión y falta de control sobre la corporación.
El testimonio surge tras un hecho grave: el pasado 4 de febrero, un policía municipal fue lesionado por arma de fuego mientras cumplía con su deber, presuntamente sin escolta ni respaldo operativo.
De acuerdo con la denuncia, esta situación no es aislada, sino consecuencia directa de una práctica reiterada dentro de la corporación, donde elementos en servicio son destinados a tareas privadas, dejando desprotegidos tanto a los policías como a la ciudadanía.
El señalamiento apunta a una presunta red de cobros ilegales por “rentas” de vigilancia en plazas comerciales, bodegas, hoteles y gaseras, lo que habría reducido de manera crítica la capacidad operativa de la policía municipal. Según el denunciante, estas prácticas se realizan con pleno conocimiento de los mandos y sin que exista una intervención correctiva desde el gobierno municipal.
En este contexto, la figura del alcalde Nazario Gutiérrez cobra relevancia. Como jefe político del municipio y máxima autoridad responsable de la seguridad pública local, su silencio frente a estos señalamientos representa, cuando menos, una grave omisión. La falta de supervisión, control interno y rendición de cuentas permite que presuntas irregularidades prosperen y que la seguridad de Texcoco quede subordinada a intereses ajenos al servicio público.
La denuncia también revela cifras alarmantes: más de 37 robos de vehículos con violencia en lo que va del año, además de secuestros y otros delitos de alto impacto que, según se acusa, no estarían siendo transparentados para sostener una narrativa oficial de estabilidad.
Ante la ausencia de una postura clara del Ayuntamiento, el caso fue escalado a instancias estatales y federales, donde la gente pide la intervención de la gobernadora del Estado de México Delfina Gómez y la presidenta Claudia Sheibaum.
Sin embargo, al interior del cuerpo policíaco, agentes coinciden en que mientras no exista una acción firme desde la presidencia municipal, la responsabilidad política y administrativa recae directamente en el alcalde, quien hasta ahora no ha explicado por qué la Policía de Texcoco opera bajo estas condiciones ni qué medidas tomará para garantizar la seguridad de los ciudadanos y de sus propios elementos.