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REDACCIÓN
En Huehuetoca, la violencia ya no espera a la noche. En los fraccionamientos El Dorado y Citará, la inseguridad se manifiesta a plena luz del día, particularmente durante las madrugadas y las primeras horas de la mañana, cuando decenas de personas salen rumbo a sus centros de trabajo.
Vecinos advierten que los asaltos armados y los intentos de secuestro se han vuelto recurrentes, sin que exista una respuesta efectiva por parte de las autoridades municipales o estatales.
A través de redes sociales y grupos vecinales, los habitantes comparten alertas casi a diario. Uno de los casos que más indignación generó fue el intento de secuestro de una mujer alrededor de las 4:30 de la mañana, cuando salía de su vivienda. La agresión, según relatan testigos, fue perpetrada por sujetos armados que operan con total impunidad. “Aquí ya no importa la hora, siempre hay riesgo”, señala un residente de Citará.
La problemática se agrava por el deterioro del entorno urbano. Calles mal iluminadas, falta de pavimentación y ausencia de servicios públicos crean condiciones propicias para el delito. Los vecinos acusan que el crecimiento acelerado y desordenado de estos fraccionamientos nunca fue acompañado de infraestructura ni de seguridad, lo que ha dejado a miles de familias expuestas.
Ante la falta de patrullajes y de estrategias claras, la organización comunitaria se ha convertido en la única defensa. Grupos de mensajería instantánea funcionan como sistemas de alerta temprana, mientras los habitantes se acompañan para reducir riesgos. Sin embargo, el hartazgo crece: vivir con miedo se ha vuelto la norma en comunidades que exigen, sin respuesta, la presencia real del Estado.