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Trabajadores sindicalizados del Sistema Nacional de Salud se manifestaron frente a las Torres Bicentenario, en Toluca, para exigir a la Secretaría de Salud la apertura inmediata de mesas de diálogo.
REDACCIÓN
La molestia acumulada durante meses se desbordó en las calles de Toluca. Desde temprana hora del lunes, trabajadores del Sindicato del Sistema Nacional de Salud en el Estado de México se concentraron frente a las Torres Bicentenario para denunciar una cadena de despidos que, aseguran, se ha ejecutado sin justificación y sin respeto a sus derechos laborales. La protesta, visible y contundente, refleja el hartazgo de un gremio que afirma haber sido ignorado por más de un año.
Entre consignas y cartulinas, enfermeras, médicos y personal administrativo señalaron que la pérdida del empleo no es el único problema. A la incertidumbre laboral se suma la falta constante de medicamentos, material de curación y equipo básico en hospitales y centros de salud. “Nos exigen resultados, pero no nos dan ni lo mínimo para trabajar”, expresó una trabajadora despedida recientemente.
Los manifestantes responsabilizan directamente a la secretaria de Salud estatal, Macarena Montoya, por la falta de diálogo y la ausencia de soluciones. Exigen la instalación inmediata de mesas de trabajo para revisar los despidos, regularizar contratos y garantizar condiciones laborales dignas. Aseguran que la precarización del personal afecta de manera directa a los pacientes, principalmente a quienes dependen del sistema público.
La movilización provocó bloqueos en Paseo Tollocan, avenida Hidalgo y calles aledañas, lo que generó severas afectaciones viales. Automovilistas y usuarios del transporte público quedaron atrapados en el congestionamiento, mientras la protesta avanzaba sin confrontaciones, pero con firmeza.
Para los trabajadores, la manifestación representa un último recurso ante la omisión institucional. Tras haber sostenido el sistema de salud en los momentos más críticos, hoy enfrentan despidos, abandono y silencio oficial. Su exigencia es clara: diálogo real, respeto laboral y un sistema de salud que no se construya sobre el desgaste de quienes lo mantienen en pie.
