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Un brutal encontronazo entre una camioneta particular y una grúa de la CFE en la carretera Atlacomulco–Morelia, a la altura de El Toril, en San Felipe del Progreso
REDACCION
GRUPO CANTÓN
El reloj marcaba alrededor de las 17:40 horas cuando la carretera Atlacomulco–Morelia se transformó en un escenario de muerte.
En la curva de El Toril, una camioneta particular se estrelló de frente contra una grúa de la CFE, desatando un estruendo seco que cimbró a quienes circulaban por la zona. El golpe fue tan violento que el motor salió proyectado y la cabina quedó aplastada como papel.
Dentro del vehículo, el conductor quedó atrapado entre los hierros. Su cuerpo, inmóvil y cubierto de sangre, yacía prensado mientras un hilo escarlata corría por el pavimento mezclado con aceite y gasolina. Paramédicos que arribaron minutos después solo pudieron confirmar lo inevitable: ya no había pulso, la muerte fue instantánea.
“Fue espantoso, parecía una explosión; cuando nos acercamos vimos todo lleno de sangre”, relató un vecino con la voz quebrada. Otro testigo añadió: “Aquí siempre corren, esa curva es traicionera; hoy le tocó a él”.
El olor metálico y el silencio posterior contrastaban con los flashes de los curiosos que, sin pudor, captaban la escena.
Patrullas y unidades de emergencia acordonaron el área. Peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México realizaron las diligencias entre murmullos y miradas consternadas. La vialidad quedó colapsada por horas hasta que el cadáver fue rescatado y trasladado al Servicio Médico Forense.
Mientras las autoridades investigan responsabilidades, en El Toril queda la marca de la tragedia: manchas oscuras en el asfalto y el recuerdo de una vida segada por la violencia del volante.