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Por Eduardo López Betancourt
elb@unam.mx
El convenio mercantil entre Canadá, Estados Unidos y México es indispensable. Desde su creación ha sido un pilar fundamental para la vida económica de las tres naciones, generando crecimiento, integración productiva y estabilidad regional.
Con frecuencia, el Presidente Donald Trump, ha criticado el tratado e incluso, en diversos momentos, llegó a señalar la posibilidad de no refrendarlo, circunstancia que bajo ninguna consideración debe materializarse. Es cierto que las disputas entre Canadá y Estados Unidos han sido recurrentes; sin embargo, ello no justifica que dichas diferencias escalen a escenarios extremos que pongan en riesgo una alianza estratégica.
La Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, ha mostrado la inteligencia política necesaria para mantener un trato respetuoso y prudente con el gobernante del país vecino, actitud que ha resultado altamente benéfica y que brinda certidumbre sobre la continuidad del tratado. Desde luego, será necesario realizar ajustes, modificaciones, enmiendas y acuerdos complementarios que permitan perfeccionarlo y atender las inquietudes de las tres naciones firmantes.
Actualmente, los responsables del proceso llevan a cabo los trabajos técnicos y diplomáticos necesarios para que cualquier cambio se realice con éxito. Lo que resulta indiscutible es que esta alianza comercial fortalece la cercanía entre los países: es alentador que la madera canadiense de alta calidad llegue a México, que grandes consorcios industriales estadounidenses se instalen en nuestro territorio y, en plena reciprocidad, que los productos agrícolas mexicanos cuenten con amplios mercados en estas naciones hermanas.
No obstante, el tema mercantil obliga a una reflexión más profunda. Hoy, las mercancías mexicanas, canadienses y estadounidenses cruzan libremente las fronteras, pero lo mismo no ocurre con las personas.
Debemos aspirar a que algún día, como sucede en Europa, los tres países adopten una política de libre migración, lo cual representaría un avance sustancial hacia la armonía social, la integración regional y el pleno ejercicio del derecho al libre tránsito de los seres humanos.