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A más de un año de la actual administración, en zonas turísticas, comerciales y de alta afluencia, se ha normalizado la inseguridad y el desorden
MARIO LÓPEZ
GRUPO CANTÓN
En el municipio de Teotihuacán, a un año de iniciada la actual administración, el principal problema que sigue sin resolverse, la pérdida del control del territorio, particularmente en zonas turísticas, comerciales y de alta afluencia, el gobierno local no ha logrado imponer orden, legalidad ni seguridad.
Líderes sociales y pobladores, aseguran que “la inseguridad, el desorden del comercio y la operación de grupos que actúan al margen de la ley, se han normalizado en un municipio que vive, en gran medida, del turismo nacional e internacional”. Prestadores de servicios, comerciantes y habitantes señalan robos, extorsiones, cobros ilegales y control de espacios públicos, prácticas que afectan directamente la economía local y deterioran la imagen de uno de los destinos más emblemáticos del país.
El problema no es aislado ni reciente, pero la falta de acciones contundentes lo ha convertido en un fenómeno administrado. Las zonas cercanas a la zona arqueológica, tianguis, vialidades estratégicas y puntos turísticos, muestran descontrol territorial, donde grupos informales y redes de interés operan con tolerancia oficial o ante la ausencia de autoridad efectiva.
La policía municipal, pieza clave para recuperar el control, permanece rebasada y cuestionada, sin que se conozca una depuración profunda, fortalecimiento real o una estrategia integral de seguridad. Los operativos esporádicos no han generado cambios estructurales ni resultados sostenidos, mientras la percepción de inseguridad en la ciudadanía, se mantiene.
Vecinos coinciden que la responsabilidad del alcalde Mario Paredes de la Torre, “es directa”. A más de un año de gobierno, ya no se puede atribuir la crisis a herencias del pasado.
La Constitución y las leyes municipales establecen con claridad que corresponde al ayuntamiento garantizar la seguridad pública, regular el comercio, proteger el espacio público y preservar el orden territorial. La omisión, la falta de planeación y la ausencia de rendición de cuentas, también son formas de responsabilidad política.
“Teotihuacán enfrenta hoy un riesgo mayor: que la pérdida del territorio se profundice y termine por afectar de manera irreversible su vocación turística, su economía y la tranquilidad de sus habitantes. Cuando el gobierno no gobierna el territorio, otros lo ocupan, y las consecuencias ya son visibles”, expresó Luis Onestrosa, analista político de la región.