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REDACCIÓN
Las calles de Teoloyucan amanecieron ayer bajo nuevas reglas y viejas tensiones. Con la entrada en vigor del Bando Municipal 2025, los camiones y tráileres de carga pesada quedaron prácticamente vetados durante el día, una medida que busca devolver la tranquilidad a colonias saturadas por el tránsito, pero que ha puesto contra la pared a decenas de transportistas y trabajadores del sector logístico.
De acuerdo con la disposición, las unidades de carga solo podrán circular entre las 22:00 y las 6:00 horas.
Para muchos operadores, esto implica jornadas forzadas de madrugada, mayores riesgos y costos adicionales. “Nos cambian las reglas de un día para otro. ¿Por dónde vamos a circular?, ¿dónde vamos a esperar?”, cuestiona Luis Hernández, chofer de reparto que abastece comercios de la zona. “Aquí no solo pasan tráileres, aquí se mueve la economía”.
Teoloyucan es un punto estratégico para centros de distribución que surten a municipios del norte del Valle de México. Transportistas advierten que la restricción provocará retrasos, saturación de vialidades en localidades vecinas y encarecimiento de productos. A esto se suma un esquema de sanciones severas: multas, arresto administrativo o trabajo comunitario para quienes estacionen en doble fila, invadan banquetas o coloquen objetos para apartar espacios.
Además, el ayuntamiento implementará programas permanentes de vialidad y señalamiento para garantizar el cumplimiento de la normativa.
Vecinos, por su parte, reconocen el hartazgo por el ruido, los baches y el peligro constante. “Aquí ya no se podía ni cruzar la calle”, dice María González, habitante del centro. Sin embargo, incluso entre residentes hay dudas sobre la aplicación del bando. Hasta ahora, el Ayuntamiento no ha detallado rutas alternas ni aclarado si la prohibición aplicará en todas las vialidades o solo en ejes específicos.
La medida, presentada como una solución al desorden urbano, abrió un nuevo conflicto social. Entre el derecho al descanso de las familias y el derecho al trabajo de quienes dependen del transporte, Teoloyucan enfrenta una decisión que exige diálogo, planeación y soluciones integrales, no solo castigos.