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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La mañana se volvió pesadilla en Nezahualcóyotl. Una bolsa negra abandonada en la vía pública rompió la rutina de la colonia Benito Juárez al revelar su contenido: una mano humana cercenada. El hallazgo paralizó la zona y dejó a los vecinos frente a una escena que muchos describen como imposible de borrar de la memoria.
“Pensamos que era basura, pero al acercarnos vimos los dedos… fue horrible”, relató un comerciante que presenció el momento en que se dio aviso a la policía. Minutos después, patrullas municipales y agentes ministeriales acordonaron la esquina cercana al Bordo de Xochiaca, mientras peritos levantaban la extremidad como evidencia clave en una investigación por homicidio.
El hallazgo encendió el miedo colectivo. Padres apresuraron a sus hijos a casa, negocios cerraron cortinas y el silencio se apoderó de las calles. La Policía de Investigación del Estado de México inició la búsqueda del resto del cuerpo, sin descartar que el hecho esté relacionado con disputas criminales o ajustes de cuentas, una constante que golpea al municipio.
Para los vecinos, el terror no es nuevo, pero sí cada vez más brutal. “Ya no es solo asaltos o balaceras, ahora tiran restos humanos. Vivimos con miedo y nadie hace nada”, reclamó una habitante de la zona. La crítica apunta directo al gobierno municipal, al que acusan de permitir que la violencia avance sin contención real.
La mano abandonada no es solo evidencia de un crimen atroz; es el símbolo sangriento de un municipio rebasado. En Nezahualcóyotl, la violencia ya no se oculta: se exhibe en bolsas de plástico, mientras la población queda atrapada entre el miedo y la ausencia de autoridad.