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Crece cobro de piso sobre Coacalco, crítican a David Sánchez Isidoro

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Un ataque con bombas molotov obligó a una familia de comerciantes a abandonar su casa, tras negarse a pagar una cuota de 200 mil pesos, exigida por extorsionadores integrantes del CJNG

REDACCION
GRUPO CANTÓN

La inseguridad volvió a encenderse en Coacalco y lo hizo, literalmente, a través del fuego. Una familia dedicada al comercio de automóviles fue víctima de un ataque directo en su domicilio de la colonia Zacuautitla, donde sujetos armados lanzaron bombas molotov para obligarlos a pagar una cuota de “protección” de 200 mil pesos, en un acto que evidencia el vacío de autoridad que prevalece en el municipio.

El atentado ocurrió cuando dos individuos arribaron al inmueble; uno de ellos descendió de una motocicleta, inutilizó una cámara de videovigilancia y arrojó el artefacto incendiario al interior de la vivienda, pese a que la familia se encontraba dentro. Minutos después, una camioneta fue incendiada, y en el lugar quedó un mensaje intimidatorio que advertía represalias en caso de no cumplir con la exigencia económica. Los agresores se ostentaron como integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, operando con una impunidad que alarma a los vecinos.

Este hecho delictivo no es aislado. Para habitantes de la zona, se trata de una consecuencia directa de la incapacidad del gobierno municipal para contener la expansión de la extorsión y el cobro de piso. Bajo la administración de David Sánchez Isidoro, quien fue reelecto con la promesa de dar continuidad a la estrategia de seguridad, los delitos de alto impacto no solo persisten, sino que se han normalizado en la vida cotidiana de las familias.

La respuesta institucional ha sido mínima. Ante el miedo a represalias y la falta de garantías, la familia decidió abandonar su hogar, convirtiéndose en desplazados por la violencia. El inmueble calcinado quedó como un recordatorio del fracaso gubernamental y de una autoridad local que no ha sabido prevenir ni reaccionar ante el avance del crimen organizado.

Para vecinos y comerciantes, el incendio simboliza la omisión sistemática de un gobierno municipal que, pese a repetir en el cargo, no ha logrado brindar seguridad ni confianza. En Coacalco, acusan, la autoridad llega tarde, cuando las casas ya arden y las familias ya huyeron.

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