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El exsecretario de Gobernación no se retira de la vida pública, alerta diputada del PAN
Redacción
Grupo Cantón
Ciudad de México.- La renuncia de Adán Augusto López a la coordinación de Morena en el Senado resolvió un problema interno de su bancada, pero dejó intacto el fondo del asunto que realmente importa a la ciudadanía: la falta de investigación, esclarecimiento público y sanciones en torno al caso de La Barredora, las redes de contratos, el enriquecimiento no explicado y los señalamientos de huachicol fiscal. Sin justicia, el relevo es solo control de daños.
Así lo advirtió la diputada local del PAN, Laura Álvarez, quien subrayó que el exsecretario de Gobernación no se retira de la vida pública. Por el contrario, su anuncio de dedicarse a la operación política y al trabajo territorial en favor de Morena implica enviar a una figura rodeada de señalamientos graves —incluidos presuntos vínculos con el crimen organizado— a intervenir directamente en procesos electorales.
Desde una óptica ciudadana, esto resulta inaceptable. Los impuestos no se pagan para financiar operadores políticos, y mucho menos a personas que no han aclarado su situación. Paradójicamente, señalaron, Adán Augusto hacía menos daño como coordinador parlamentario; hoy, como operador territorial, el riesgo es mayor.
Álvarez Soto enfatizó que no se ha aclarado la relación entre La Barredora, las empresas protocolizadas en su notaría y su participación en licitaciones de gobiernos de Morena, especialmente en Tabasco. Reportajes periodísticos han documentado esquemas de competencia simulada, redes cerradas de proveedores y beneficios reiterados a empresas del mismo entorno político.
La renuncia no responde preguntas clave: por qué participaron esas empresas, bajo qué condiciones y si existieron ventajas indebidas. A ello se suman los señalamientos en expedientes y testimonios sobre huachicol fiscal, cuya gravedad exige una investigación institucional seria. Si son falsos, deben desmentirse con datos; si son ciertos, sancionarse.
Finalmente, la llegada de Ignacio Mier a la coordinación del Senado no representa un deslinde real. Es un relevo entre cercanos que garantiza continuidad y protección interna. No hay autocrítica ni depuración: Morena protege a sus políticos, no a la sociedad.