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- Un sueño cumplido: movilidad integrada que conecta a la CDMX con Toluca
- Recuerda que AMLO terminó varios proyectos y obras que estaban a medias
- Aclara la mandataria el regaño que hizo a los legisladores en San Quintín
Juan R. Hernández
Ciudad de México.- Apenas si le dio tiempo a la presidenta Claudia Sheinbaum de tomar un tamal antes de subir al Tren Insurgente. La mañana arrancó con prisa, sonrisas y una sensación de cierre largamente esperada. Desde la Cineteca Nacional Chapultepec, la mandataria encabezó el recorrido e inauguración del tramo final del Tren Interurbano México-Toluca, una obra que tomó más de una década al gobierno federal y que, por fin, llegó a su destino.
Sheinbaum avanzó entre saludos, cámaras y funcionarios con el ánimo de quien concluye una promesa pendiente. El ambiente era de celebración, pero también de mensaje político: movilidad, integración y justicia territorial. A su lado, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, no ocultó la emoción al calificar el día como histórico. Agradeció a la presidenta la conclusión del tramo Santa Fe-Observatorio y subrayó que el Tren Insurgente representa uno de los sueños más importantes de la capital: un sistema de movilidad metropolitano que conecte realidades antes separadas.
Desde el micrófono de la Mañanera del Pueblo, Brugada explicó que el tren no termina en rieles, sino en conexiones: Línea 1 del Metro, Línea A, Trolebús Elevado hasta Chalco. “Rompe muros históricos entre el Poniente y el Oriente”, dijo, al tiempo que destacó la reducción de tiempos de traslado para miles de personas que hoy viven viajes largos y desgastantes. Cada minuto ganado, insistió, es tiempo devuelto a la vida.
La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, reforzó la idea de bienestar compartido. Habló de familias que ahora viajarán de forma segura, moderna y ágil, lejos del tráfico y con menor impacto ambiental. El tren, coincidieron, no sólo mueve personas: mueve oportunidades.
Pero el tono cambió cuando Sheinbaum abordó otro tema que la acompaña desde el fin de semana. Aclaró que su llamado de atención a legisladores en San Quintín no fue un reclamo personal, sino una exigencia ética. Relató cómo, tras presentar el Plan de Justicia, algunos pidieron fotografías en medio de un contexto de pobreza extrema. Jornaleros sin servicios, asentamientos irregulares, salarios que no alcanzan. “La foto no iba con las circunstancias”, dijo.
Con firmeza, la presidenta reiteró su mensaje: menos escritorio y más territorio. Recordó que San Quintín, municipio creado en 2024, sigue cargando carencias profundas. Hubo protestas, reclamos y compromisos. Y así, entre trenes inaugurados y realidades que aún duelen, Sheinbaum dejó claro que gobernar también implica no apartar la mirada.
Inauguramos el último tramo del Tren “El Insurgente”, que conecta la Ciudad de México y el Estado de México; finalmente saldamos una deuda histórica.
En contraste con el periodo neoliberal, recuperamos espacios públicos e integramos las zonas populares a un transporte de primer… pic.twitter.com/XkAuazCswg
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) February 3, 2026