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REDACCION
GRUPO CANTÓN
El feminicidio de Vanesa Maricruz Trejo Ramos, odontóloga de 30 años, volvió a desnudar la fragilidad de la seguridad pública en Chimalhuacán y la incapacidad del gobierno municipal de Xóchitl Flores para proteger a sus habitantes.
El crimen ocurrió el 26 de enero, dentro del consultorio donde la joven atendía pacientes, sobre la avenida El Peñón, una zona transitada y vigilada que, aun así, no fue garantía de protección.
El ataque, cometido en pleno horario laboral y frente a una estación del Mexibús, evidenció la ausencia de patrullajes efectivos y de una política preventiva real. A semanas de los hechos, no hay personas detenidas ni información clara sobre avances en la investigación, lo que ha incrementado la indignación de familiares, vecinos y colectivas feministas que exigen justicia.
La falta de resultados no es un hecho aislado, sino parte de un patrón que se repite bajo la actual administración municipal. Organizaciones civiles acusan que el gobierno de Xóchitl Flores carece de protocolos con perspectiva de género, de coordinación efectiva con la Fiscalía y de voluntad política para enfrentar la violencia contra las mujeres. Mientras tanto, las familias viven con miedo y desamparo.