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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La inestabilidad eléctrica se ha convertido en una amenaza silenciosa para Naucalpan y Tlalnepantla, dos de los principales polos industriales del Estado de México, donde los apagones ya no son hechos aislados, sino una constante que frena la producción y genera temor entre trabajadores y empresarios.
El pasado martes 30 de enero, esta problemática fue expuesta públicamente como un reflejo de la fragilidad en la que viven comunidades enteras.
Aquiles M. López, presidente de la Cámara Nacional de Manufacturas Electrónicas, advirtió ante más de 500 empresarios y autoridades municipales que la red eléctrica actual no responde a las necesidades del sector productivo. Explicó que cada corte de energía detiene líneas completas de producción, daña maquinaria y ocasiona pérdidas económicas severas, pero sobre todo pone en riesgo la permanencia de empleos que sostienen a miles de hogares.
El dirigente empresarial subrayó que el problema no es únicamente técnico, sino estructural. La infraestructura, dijo, ha quedado rebasada por la demanda y opera bajo una normatividad insuficiente que no garantiza continuidad ni calidad en el servicio. Esta situación genera un ambiente de incertidumbre que impacta directamente en la estabilidad social de las zonas industriales.