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Vandalizan pozo de agua en Metepec ante seguridad frágil

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La destrucción deliberada de la infraestructura hidráulica número 22, dejó sin suministro potable a cientos de familias. El ataque obligó a suspender el servicio en varias colonias

REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN

La madrugada del miércoles, un acto de vandalismo contra el pozo número 22 dejó sin agua potable a amplias zonas de Metepec, afectando de manera directa a cientos de familias que dependen de esta fuente para cubrir sus necesidades básicas.

El daño fue detectado al amanecer, cuando vecinos comenzaron a reportar la ausencia total del servicio en sus hogares.

De acuerdo con información del Organismo Operador de Agua, personas no identificadas ingresaron de manera ilegal a las instalaciones y provocaron destrozos que obligaron a detener por completo el funcionamiento del pozo.

La interrupción impactó de inmediato a colonias de alta densidad poblacional, donde el agua es indispensable para la preparación de alimentos, la higiene y el cuidado de la salud.

“Nos levantamos y no salió ni una gota. Hay niños y personas enfermas en las casas, esto no puede tomarse a la ligera”, relató Martha Hernández, vecina de una de las zonas afectadas, quien señaló que muchas familias no cuentan con recursos para comprar agua embotellada de manera constante.

El gobierno municipal informó que, a través de cámaras de videovigilancia, se logró identificar a los presuntos responsables y que ya se presentó la denuncia correspondiente ante la Fiscalía. Mientras tanto, cuadrillas técnicas trabajan para reparar los daños y restablecer el suministro, aunque sin precisar un horario exacto.

En lo inmediato, los habitantes han tenido que recurrir a pipas y a gastos extraordinarios para conseguir agua, lo que representa una carga económica adicional. Vecinos y organizaciones sociales advierten que este hecho no es aislado, sino reflejo de la vulnerabilidad de la infraestructura hídrica y de la falta de medidas preventivas efectivas.

La agresión al pozo no solo interrumpió un servicio, sino que evidenció una problemática social más profunda: comunidades enteras quedan expuestas cuando la infraestructura pública es blanco de la violencia, sin que existan garantías suficientes para su protección.

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