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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
En el municipio de Ixtlahuaca la noche se volvió un campo minado de miedo. Eran las 20:30 horas del domingo cuando un hombre encapuchado, vestido con sudadera y gorra negras, ingresó a una farmacia de Santo Domingo de Guzmán, fingiendo ser cliente.
En segundos, el engaño se rompió: sacó una pistola, saltó el mostrador y apuntó directo al rostro de la cajera. Los gritos y las amenazas helaron el aire.
“Pensé que iba a disparar. Nos apuntó a la cabeza, temblaba de coraje”, narró un testigo con la voz quebrada. El asaltante obligó a entregar el dinero de la caja mientras los empleados, paralizados, obedecían para salvar la vida. El botín fue rápido; la huida, más.
En menos de dos minutos, el sujeto salió corriendo hacia la oscuridad, dejando atrás llanto, manos temblorosas y un silencio espeso.
El video del atraco se difundió de inmediato y reveló algo más grave que la violencia: la ausencia total de patrullas.
Vecinos y comerciantes denunciaron que la vigilancia es nula y la respuesta policial, tardía o inexistente. “Aquí la seguridad no llega; cuando llamas, ya se fue”, reclamó un comerciante que pidió anonimato por temor.
La indignación creció cuando usuarios en redes sociales aseguraron reconocer al presunto ladrón como habitante de la zona. Ante la falta de resultados oficiales, algunos vecinos comenzaron a compartir imágenes y señalamientos, una búsqueda informal que evidencia la desconfianza en las autoridades municipales.