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REDACCIÓN
En el municipio de Amecameca, el frío, la altura y el dolor se combinaron en una escena de alto riesgo en el Parque Nacional Iztaccíhuatl–Popocatépetl.
Una mujer resultó gravemente lesionada mientras permanecía en el refugio Otis McAllister, donde una mala pisada terminó en una probable fractura de tibia y peroné, dejándola inmovilizada en uno de los puntos más agrestes del volcán.
El auxilio llegó tras una llamada de emergencia recibida por elementos de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM), quienes realizaban labores preventivas en la zona. De inmediato, policías del agrupamiento de Alta Montaña y Agreste activaron un protocolo de rescate y se desplegaron desde los parajes La Joyita y Ruta Portillos hacia el punto conocido como Cruz de Rosas.
El operativo se desarrolló en condiciones adversas. Con el terreno irregular y la temperatura descendiendo, los rescatistas hicieron contacto con personal de Socorro Alpino de México y coordinaron el descenso de la víctima mediante una camilla tipo skeed. “El riesgo era alto, un mal movimiento podía agravar la lesión”, relató uno de los rescatistas, aún agitado tras la maniobra.
Un paramédico estabilizó a la mujer en el sitio y confirmó la fractura en ambas extremidades inferiores. Posteriormente fue trasladada a un hospital para recibir atención médica especializada. El rescate evitó una tragedia mayor en una zona donde cada minuto cuenta.
Aunque la acción fue exitosa, el caso vuelve a poner sobre la mesa la responsabilidad de las autoridades para reforzar la vigilancia, el control de accesos y la prevención en áreas naturales de alto riesgo. En la montaña, la improvisación se paga caro y la vida depende, muchas veces, de que el auxilio llegue a tiempo.