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Derechos trans en disputa; avances legales no garantizan una vida digna: Kenya Cuevas

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Aunque México ha avanzado en el reconocimiento legal de la identidad de género, las personas trans se mantiene en una situación de vulnerabilidad, advirtió la activista

Javier Lether

Ciudad de México.– Pese a los avances legislativos en materia de identidad de género en México, la violencia, la discriminación y la impunidad continúan siendo parte de la vida cotidiana de las personas trans, advirtió la activista Kenya Cuevas, quien señaló que la principal deuda del Estado mexicano no está solo en las leyes, sino en su aplicación real.

En entrevista con Diario Basta, Cuevas explicó que, aunque actualmente más de la mitad de las entidades del país han aprobado leyes de identidad de género, el reconocimiento legal no se traduce automáticamente en seguridad, acceso a derechos ni calidad de vida. “El acta de nacimiento y la credencial no garantizan que en la práctica las instituciones dejen de discriminar”, afirmó.

La activista subrayó que la falta de presupuesto, capacitación y voluntad política impide que las leyes se conviertan en políticas públicas efectivas. “No hay protocolos claros, no hay formación para funcionarios y no hay programas integrales. Las leyes se quedan en el discurso”, sostuvo.

Cuevas señaló que esta omisión institucional contribuye a que la violencia contra las personas trans siga siendo estructural. Explicó que muchas agresiones y asesinatos no se investigan adecuadamente porque no se reconocen las condiciones específicas de vulnerabilidad que enfrenta esta población, lo que deriva en impunidad.

Por ello, destacó la importancia de nombrar y registrar correctamente los crímenes de odio. “Si no se reconoce la particularidad de la violencia que vivimos, los casos se diluyen en homicidios comunes y nunca se llega a la justicia”, dijo, al recordar que durante años los asesinatos de mujeres trans fueron minimizados o mal clasificados.

La activista recordó que el asesinato de Paola Buenrostro marcó un punto de quiebre en su vida y en su lucha. “Ahí empecé desde el dolor y el grito”, relató. Sin embargo, explicó que con los años su forma de luchar cambió: pasó de la protesta visceral a la profesionalización del activismo.

“Aprendí que conocer las leyes, entender cómo funciona el sistema y formarme en derechos humanos me daba más herramientas. Hoy lucho desde la educación, la capacitación y la incidencia institucional”, explicó.

Cuevas reconoció que uno de los costos más altos del activismo ha sido enfrentar la fragmentación dentro del propio movimiento. “A veces nos peleamos entre nosotras sin darnos cuenta de que el verdadero problema es el sistema patriarcal y la violencia estructural”, señaló.

Sobre su experiencia de trabajo con la alcaldía Cuauhtémoc, gobernada por Alessandra Rojo de la Vega, destacó que la colaboración con autoridades locales puede generar avances concretos cuando existe voluntad política. No obstante, advirtió que las alcaldías tienen límites claros y que sin respaldo presupuestal y continuidad institucional los cambios suelen ser frágiles.

Finalmente, Kenya Cuevas envió un mensaje tanto al Estado como a la sociedad: “Las personas trans existimos, pagamos impuestos y formamos parte de esta sociedad. Reconocer nuestros derechos no debería ser una concesión, sino una obligación”.

A futuro, afirmó que continuará en el activismo, pero con la convicción de que el cambio real también pasa por formar a nuevas generaciones y dejar bases sólidas para que la lucha no dependa solo de una persona.

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