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La madrugada en Toluca se tiñó de tragedia cuando un joven de 26 años perdió la vida tras estrellar su automóvil contra un inmueble en la avenida Pino Suárez
REDACCIÓN
La noche terminó convertida en tragedia sobre el asfalto de Toluca. Un automóvil Chevrolet Sonic rojo salió disparado a toda velocidad por la avenida Pino Suárez y, en cuestión de segundos, el trayecto se convirtió en sentencia de muerte. El vehículo se estrelló de frente contra el muro de un inmueble en la colonia Benito Juárez, dejando un estruendo seco que despertó a vecinos y anunció lo inevitable.
Dentro del amasijo de fierros quedó atrapado Miguel, de 26 años. El volante doblado, el parabrisas pulverizado y el tablero incrustado en su cuerpo fueron testigos mudos del impacto brutal. “Fue un golpe espantoso, parecía una explosión. Cuando nos acercamos ya no se movía”, narró un residente que salió alarmado al escuchar el choque. El olor a gasolina y anticongelante se mezcló con el polvo y el silencio posterior al impacto.
Paramédicos de Protección Civil arribaron minutos después, pero nada pudieron hacer. El joven ya no presentaba signos vitales. Vestía pantalón de mezclilla, chamarra oscura y tenis blancos, ahora manchados de sangre. La escena fue acordonada por elementos policiacos mientras se esperaba a los peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.
El momento más desgarrador llegó con la presencia de los familiares. Entre gritos ahogados y miradas incrédulas, confirmaron la identidad del joven cuya vida terminó estampada contra el concreto. “No puede ser… apenas salió”, repetía una mujer entre sollozos, aferrada al cordón policial.
La Fiscalía abrió una carpeta de investigación para determinar las causas del accidente. Exceso de velocidad, falta de control o una falla mecánica son líneas que se analizan. Mientras tanto, la avenida Pino Suárez suma otra marca negra en su historial: un muro más convertido en lápida improvisada, y una vida que no regresará.