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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La falta de pericia política de la alcaldesa Abigail Sánchez Martínez ha terminado por detonar una crisis profunda al interior de la policía municipal, una corporación hoy marcada por el abandono, la desmoralización y la precariedad operativa.
Elementos en activo denuncian que el gobierno local no ha sido capaz de garantizar condiciones mínimas para el desempeño de sus funciones.
Carecen de una licencia colectiva vigente para la portación de armas, muchas de las cuales se encuentran en mal estado o son inservibles. A ello se suma un parque vehicular colapsado: de decenas de unidades asignadas, apenas alrededor de 15 patrullas pueden circular, limitando la capacidad de respuesta ante emergencias.
La situación se agravó por decisiones erráticas de la presidenta municipal.
En apenas un año de gestión, la Dirección de Seguridad Pública ha tenido tres cambios de comisario, generando inestabilidad, falta de mando y descontrol interno. Policías consultados señalan que la edil nunca se ha presentado ante la tropa ni ha sostenido un diálogo directo con los elementos.
A esta crisis se añade la entrega de uniformes de baja calidad, en colores y tallas que no corresponden a la homologación estatal, una decisión que, según los agentes, respondió más a un capricho político que a una necesidad operativa. “Se gastó en imagen, no en seguridad”, lamentó un oficial bajo anonimato.
El descontento aumentó con la reducción del apoyo económico de fin de año, pese a que los salarios permanecen congelados desde hace siete años. Las instalaciones policiales, además, se encuentran en condiciones deplorables.
La falta de planeación, el desinterés y la improvisación política de la alcaldesa han dejado una corporación debilitada, expuesta y sin respaldo, mientras la seguridad de Chalco se deteriora día a día ante la ausencia de liderazgo desde el palacio municipal.