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REDACCIÓN
En el municipio de Calimaya, el miedo no debería habitar un salón de clases, pero en la primaria Instituto Patria se volvió rutina. Padres de familia denunciaron que una docente de primer grado, identificada como Areli “N”, en el Instituto Patria, habría presuntamente atado a un niño a su silla con cinta canela como forma de castigo, además de amenazarlo con utilizar una cadena si no obedecía. El hecho, ocurrido dentro del aula, detonó una ola de indignación y temor entre las familias.
La denuncia no se limita a un solo episodio. Madres y padres aseguran que el menor no fue el único afectado y que existen antecedentes de maltrato verbal, psicológico y físico contra varios alumnos. “Mi hija ya no quería regresar a la escuela, lloraba todas las noches. La sacamos por miedo”, relató una madre, visiblemente consternada.
Lejos de activar protocolos de protección, la dirección del plantel, encabezada por Concepción “N”, habría minimizado los señalamientos y negado incluso la posibilidad de dar de baja voluntariamente a los alumnos. “Nos cerraron las puertas. En lugar de proteger a los niños, protegieron a la maestra”, acusó otro padre de familia.
Las familias acudieron a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, a la Comisión de Derechos Humanos y a instancias educativas, sin obtener hasta ahora una respuesta contundente. Denuncian que el encubrimiento institucional ha prolongado el riesgo dentro de las aulas.
El caso revela una problemática social profunda: la indefensión de la infancia frente a figuras de autoridad abusivas y la falta de mecanismos eficaces para frenar la violencia escolar. La comunidad exige la separación inmediata de la docente, sanciones a quienes encubrieron los hechos y garantías reales de seguridad. Hoy, en el Instituto Patria, la confianza está rota y el miedo sigue sentado en primera fila.