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Detuvieron a ocho sujetos en el municipio de Tecámac luego que las autoridades realizaron un cateo en un predio ubicado en la colonia Santiago Zacualuca
REDACCIÓN
El silencio del predio se rompió con el estruendo de botas, radios y armas listas para disparar. La mañana se volvió tensa cuando policías estatales irrumpieron en un inmueble de la colonia Santiago Zacualuca, señalado como refugio de una banda dedicada al robo de vehículos.
Dentro, la escena era propia de una guarida criminal: fierros, cartuchos y tecnología para burlar a la autoridad.
Todo comenzó tras el reporte del robo de una unidad de carga. Gracias al rastreo satelital, agentes de la Dirección General de Combate al Robo de Vehículos siguieron la señal hasta el punto exacto. Al arribar, observaron la unidad robada y, junto a ella, un segundo vehículo también con reporte de robo. Del interior del predio emergieron ocho hombres, nerviosos, incapaces de justificar la posesión de los automotores.
La inspección destapó el horror: una pistola, un arma larga, cartuchos útiles y dos inhibidores de señal de alta capacidad, usados para “cegar” sistemas de rastreo. “Aquí operaban sin miedo, se escuchaban golpes y motores de madrugada”, relató un vecino, aún consternado. Otro habitante aseguró que temían represalias: “Sabíamos que algo malo pasaba, pero nadie se atrevía a denunciar”.
Los detenidos fueron plenamente identificados y puestos a disposición del Ministerio Público. El predio quedó bajo resguardo policial para evitar la alteración de pruebas. La sangre no corrió esta vez, pero el riesgo fue real: armas listas, delincuentes acorralados y una colonia entera expuesta al fuego cruzado. Tecámac volvió a asomarse al filo de la violencia.