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Por Ceci Vadillo
En la Miguel Hidalgo, el panismo carente de resultados ha hecho de la mentira, la manipulación y la polarización su sello distintivo para gobernar. Hace unos días, el alcalde, Mauricio Tabe, llegó al extremo de exigir la expulsión de las embajadas de Venezuela, Cuba y Nicaragua de la demarcación. Una tontería que, además de rebasar sus atribuciones —la política exterior es facultad exclusiva del Ejecutivo federal—, revela una estrategia bien conocida: hablar de todo, excepto de los problemas que su administración no ha sabido resolver.
¿Qué hace el alcalde opinando sobre la democracia en otros países cuando en su propia alcaldía impera la corrupción, la ineficiencia y el abandono? A esta insistencia por cambiar el tema, se suma la ausencia del alcalde en su propia comparecencia, donde lo que faltó fueron respuestas. Te cuento de qué no quiere el alcalde que hablemos:
- Su intento fallido por privatizar el servicio de limpia, siendo la única alcaldía que contrata empresas privadas para esto, con contratos de más de 67 millones de pesos. Somos la tercera alcaldía con más tiraderos clandestinos. Tenemos basura, calles sucias y un sistema de limpia rebasado.
- Su mala planeación y la corrupción se han traducido en calles peligrosas con comercio informal desbordado; ejemplo claro, Av. Ingenieros Militares.
- Ni hablar del abandono en que tiene la alcaldía, con baches, banquetas rotas, luminarias descompuestas, coladeras expuestas, y árboles sin podar. A esto se suma a la mala atención ciudadana; a ellos nunca les toca nada, excepto lo que no les toca, como mover embajadas.
- Y, por supuesto, evita hablar de las acusaciones a su administración: irregularidades en desarrollos inmobiliarios; corrupción en los servicios como bacheo y autogenerados en deportivos públicos, que resultan más caros que los servicios privados; más de un funcionario suspendido; sobreprecios en obra pública, e investigaciones abiertas por la Contraloría General.
Estas provocaciones exhiben los vicios que distinguen al panista. El entreguismo de quien aplaude a Trump y guarda silencio frente al genocidio en Gaza, la hipocresia de quien pone siempre primero a las colonias privilegiadas e ignora la pobreza en la demarcación. Sin embargo, hoy el pueblo está más informado y menos dispuesto a tolerar gobiernos que mienten e incumplen. Y esa conciencia sabrá manifestarse cuando castigue en las urnas a quienes gobernaron con desprecio por la verdad y por lo público.