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REDACCIÓN
Con palabras cortas y una voz frágil, Damián relató la noche en que su casa se convirtió en escena de muerte. Esto como el único del asesinato de su madre y abuela, Cindy y Teresita
En la audiencia de este lunes relató que su padre llegó furioso, que hubo forcejeos y que el aire se acabó para su mamá y su abuela. Nadie respiró en el tribunal.
El menor contó que se escondió mientras el ataque ocurría. Cuando salió, la casa estaba quieta y su hermanita no aparecía. Buscó refugio donde siempre lo encontraba: en la cama de su abuela Teresita. Ahí se quedó dormido, sin saber que el cuerpo ya estaba frío durmiendo al lado de su abuela asesinada: “Mi papá es malo… mató a mi mamá”, murmuró.
La Fiscalía expuso que la causa de muerte fue asfixia mecánica. El agresor huyó, llevó consigo a la niña menor y la abandonó después. Fue capturado días más tarde en Acapulco. Vecinos recordaron que ya había denuncias por violencia: “Se veía venir y nadie lo detuvo”, lamentó una mujer de la colonia.
El juez dictó prisión preventiva. Afuera, familiares lloraron en silencio. Para Damián, la noche no termina: la justicia seguirá su curso, pero el recuerdo de haber dormido junto a la muerte es una condena que no prescribe.