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Ahogan movilidad de los capitalinos: Ganan terreno motos y autos en calles de la CDMX

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Autos, camiones y motocicletas alcanzan 6.4 millones en la capital del país; junto al Edomex representan casi 30% del parque vehicular nacional, colapso urbano

Juan R. Hernández

Ciudad de México.- La capital del país avanza sobre el acelerador… pero hacia el caos. Un diagnóstico entregado al Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva revela que en la Ciudad de México circulan 6.4 millones de vehículos de motor, entre autos, camiones y motocicletas, lo que equivale a un vehículo por cada 1.4 habitantes. Sumados a los del Estado de México, concentran casi 30% del parque vehicular nacional, una presión inédita para la movilidad urbana.

En el estudio se señala que pese a su crecimiento, los vehículos privados sólo realizan 7.3 millones de los 34.6 millones de viajes diarios, mientras el transporte público mueve 15.5 millones de trayectos, de los cuales 11.5 millones se hacen en unidades concesionadas como microbuses, vagonetas y autobuses. Aun así, el espacio vial y las políticas públicas siguen favoreciendo al automóvil.

El documento, titulado Ejes para la Movilidad, presentado durante el Primer Foro de Transporte Público y Movilidad, con la participación de asociaciones civiles, empresas, transportistas, académicos y especialistas busca aportar insumos al Plan General de Desarrollo 2025-2045, la hoja de ruta que marcará el rumbo de la ciudad durante los próximos 20 años.

El estudio advierte que la congestión vial ya es un problema estructural del desarrollo urbano, con efectos directos en la productividad, la salud pública, la competitividad económica y la calidad de vida. De acuerdo con el análisis, los capitalinos pierden más de 150 horas al año atrapados en el tráfico, tiempo que se traduce en estrés, desgaste físico y pérdida de oportunidades laborales y familiares.

Especialistas coinciden en que el auge del automóvil y la motocicleta es consecuencia de décadas de una movilidad pensada para el coche, mientras el transporte público no ha logrado consolidarse como una opción confiable, integrada y digna. A ello se suma una toma de decisiones fragmentada y desarticulada, con responsabilidades difusas y altos costos tanto para operadores como para usuarios.

En sus conclusiones, el informe es contundente: el modelo que empobreció al transporte público no se corrige con castigos. Urge una política integral con acompañamiento técnico, financiero y regulatorio, capaz de construir instituciones sólidas que planeen, coordinen y evalúen la movilidad desde la experiencia del usuario y la realidad financiera de quienes mueven a la ciudad. Porque, advierten, sin transporte público fuerte, la CDMX seguirá atrapada en su propio tráfico.

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