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Lorenzo, el entreguista

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Por Ricardo Sevilla

La derecha no se destruye, solo cambia de sede. Aquí la mayoría los rechaza. Y por obvias razones. Y es que, mientras en las plazas de México el pulso político late al ritmo de la aprobación popular, Lorenzo Córdova se prepara para cruzar la frontera.

No lleva votos, lleva un discurso repetitivo y ramplón: “la democracia está en peligro”, dice. Lorenzo Córdova Vianello, el exárbitro del INE que abandonó la neutralidad para convertirse en jugador, viajará hacia Washington, en concreto, a la Universidad de Georgetown. El objetivo: “defender” una democracia que, según su obturada visión, solo funciona bajo su tutela.

No es la primera vez que Córdova busca oxígeno en el país que gobierna Donald Trump. Apenas semanas antes de dejar la silla presidencial del INE, en 2023, hizo algo semejante. Una gira de cinco días por Washington y Nueva York con un costo de más de 10 mil dólares. Casi 200 mil pesos del erario público para pavimentar un retiro dorado. Hoy, Lorenzo ya no gasta los impuestos del pueblo, pero sigue usando el prestigio acumulado para sembrar la duda sobre la soberanía nacional.

Pero le digo más. Tras su salida del órgano electoral, el repliegue de Lorenzo fue estratégico. Primero, el retorno a la UNAM, una plaza de investigador titular “B” envuelta en cuestionamientos legales por la veda que la izquierda denunció.

Pero le importó un comino. Así es Lorenzo: valegorrista.

Y es que alguien lo convenció de convertirse en ideólogo de la derecha. O, a decir verdad, ya lo era. Y así lo ha probado en las plataformas de Latinus y El Universal, desde donde ha transformado el análisis técnico en dardos venenosos contra la Cuarta Transformación.

Aquel sujeto que alguna vez fue captado en audios denigrando con racismo a las comunidades indígenas, hoy se presenta como el mártir de las instituciones. Pero la realidad es cruda: la democracia no es un concepto que se exporta ni un privilegio de la comentocracia. La democracia se vive, se suda y se defiende en las casillas, entre la gente que Córdova parece haber olvidado.

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