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Enfrentan cuentahabientes de Toluca una escalada de violencia. Se reportaron en menos de 48 horas dos asaltos armados a las afueras de sucursales bancarias
REDACCIÓN
Toluca vive días marcados por el plomo y el miedo. Los bancos, espacios que deberían ser seguros, se han transformado en puntos de cacería para pistoleros que acechan, disparan y desaparecen sin dejar rastro. En menos de dos días, dos cuentahabientes fueron asaltados con violencia extrema, evidenciando un patrón criminal que se repite ante la mirada impotente de la autoridad.
El ataque más reciente ocurrió en Paseo Tollocan, a la altura de la colonia Ciprés. La víctima acababa de salir de una sucursal bancaria cuando fue interceptada por sujetos armados. El asalto fue rápido y preciso. “Todo pasó en segundos, se escucharon gritos y la gente se metió corriendo al banco”, relató un testigo, aún con el rostro pálido por el susto. Los delincuentes huyeron con el dinero, dejando atrás el pánico y la sensación de vulnerabilidad.
Este hecho revive el terror generado apenas un día antes en la colonia Azteca, en la plaza San Fermín.
Ahí, otro ciudadano fue atacado a balazos cuando intentaba depositar cerca de un millón de pesos. Una detonación seca, un grito de dolor y la sangre sobre la banqueta marcaron la escena. La víctima cayó herida en el hombro mientras los agresores escapaban a toda velocidad.
“Ya no es solo robo, ahora disparan sin importarles nada”, lamentó una comerciante de la zona. Vecinos coinciden en que los asaltos parecen perfectamente planeados, como si los delincuentes supieran quién sale del banco y con cuánto dinero.
Mientras el miedo se extiende, la respuesta oficial se limita a acordonamientos tardíos y promesas de mayor vigilancia. No hay detenidos, no hay versiones claras y tampoco certeza de que los ataques estén relacionados. En Toluca, el dinero se roba a balazos y la impunidad sigue caminando libre frente a las sucursales bancarias.