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- Agradece al embajador de norteamericano su mediación y ayuda
- Pide debate nacional sobre la regulación de la inteligencia artificial
- Resalta el fortalecimiento en la producción de los fertilizantes
Juan R. Hernández
Ciudad de México.- El Salón Tesorería amaneció con el pulso político a flor de piel. Entre cámaras encendidas, libretas abiertas y el murmullo previo a la conferencia, la presidenta Claudia Sheinbaum lanzó la frase que marcó el ritmo de la mañanera: solo la oposición esperaba que la llamada con Donald Trump saliera mal. No fue un comentario al paso. Con gesto firme, la mandataria dejó claro que había quienes apostaban al conflicto para cargarle la factura a la Presidenta y a la 4T.
“Vale la pena ver los periódicos de hoy”, dijo, mirando al fondo del salón. “No porque no sepan, sino porque no supieron ni qué decir. Con la llamada de ayer, ellos esperaban que hubiera un problema para decir: ‘ya ven, la Presidenta no tiene la capacidad, Estados Unidos tiene que intervenir’”. El mensaje fue directo, sin rodeos, mientras agradecía públicamente al embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, por su mediación para concretar la comunicación con el mandatario estadounidense.

El reconocimiento no fue menor. Sheinbaum subrayó que la relación con la embajada es constante, institucional y de colaboración, y que cuando el Gobierno de México ha solicitado apoyo, éste siempre ha estado presente.
“Hay que decirlo”, insistió, marcando una línea clara entre la diplomacia de Estado y la grilla política.
El tono subió cuando habló de soberanía. La Presidenta recordó que México ha pagado caro las intervenciones del pasado: la pérdida de la mitad del territorio en el siglo XIX y el intento de invasión de 1914, contenido en plena Revolución. “México es un país independiente, libre y soberano”, afirmó. Y lanzó la pregunta que quedó flotando en la sala: ¿quiénes piden intervención?
Su respuesta fue tajante: quienes no tienen fuerza interna y buscan sostenerse desde fuera. El señalamiento al PRIAN llegó sin matices.
El ambiente se relajó apenas cuando el guion giró hacia los temas de gobierno. Sheinbaum anunció nuevas medidas de control al transporte de combustibles por carretera, enfocadas en reforzar la seguridad y la transparencia. Luego abrió la puerta a un debate público sobre la inteligencia artificial, con una advertencia clara: puede ser herramienta contra fraudes y desinformación, pero también un riesgo si se usa de manera indebida.
En política exterior reiteró que México mantiene relaciones culturales, educativas y económicas con todos los países, sin renunciar a la soberanía ni guardar silencio ante actos antidemocráticos. Hubo incluso espacio para la agenda internacional: la definición de las sedes de las próximas mañaneras sigue en el aire por la Feria Internacional de Turismo en España, donde México será país invitado.
Antes de cerrar, la Presidenta volvió al terreno productivo. Destacó el fortalecimiento de la producción nacional de fertilizantes, tras la recuperación de plantas, como parte de la ruta hacia la autosuficiencia y el respaldo al campo. La conferencia terminó, pero el mensaje quedó claro: la oposición apostó al tropiezo; el gobierno, a la soberanía.