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Inicia la localidad con mediciones de percepción y levantamientos de opinión para evaluar posicionamiento de figuras políticas ligadas al gobierno como a proyectos alternos
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
A más de un año de que inicie formalmente el proceso electoral, en Metepec ya se despliega una operación anticipada para medir el pulso político del municipio. Bajo el argumento de ejercicios de consulta y sondeos de percepción, distintos actores vinculados al poder recorren calles y colonias para preguntar a la ciudadanía por nombres, rostros y evaluaciones generales, evidenciando la preocupación del gobierno municipal, encabezado por el edil, Fernando Flores, por conocer su verdadero nivel de respaldo.
Estos levantamientos no surgen de una participación ciudadana espontánea, sino de la necesidad del actual grupo gobernante de tantear el terreno ante un escenario de desgaste. La falta de resultados contundentes en temas sensibles como seguridad, servicios y gobernabilidad ha obligado a adelantar la sucesión, y a ensayar posibles rutas de continuidad política. En este contexto, aparece con fuerza el nombre de Iraí Albarrán, presidenta del DIF municipal y esposa del alcalde
Su posicionamiento no responde a una trayectoria propia evaluada en urnas, sino al uso del aparato gubernamental para intentar prolongar el control político, administrativo y familiar del municipio, una práctica que genera cuestionamientos entre diversos sectores sociales. También figura el diputado federal Wblester Santiago, del Partido del Trabajo, como eventual oposición al dominio panista, pese a los señalamientos públicos que han mermado su imagen en meses recientes.
Su inclusión confirma que, aun con pasivos políticos, se busca medir cualquier perfil que pueda capitalizar el descontento ciudadano. Llama la atención, además, la incorporación del comisario de Seguridad Pública, Jesús Alberto Ramírez Manzur, cuya presencia en los sondeos es leída como una carta de reserva del gobierno, ante posibles impedimentos legales o políticos para impulsar a la esposa del alcalde.
Estos movimientos anticipados dejan al descubierto un gobierno más ocupado en conservar el poder que en resolver los problemas cotidianos. En Metepec, la sucesión ya se juega no por fortaleza política, sino por temor a perder el control.