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Se confirman dos asesinatos: de Anaís Pérez, localizada sin vida en una vivienda abandonada en Zumpango, y de Dafne, hallada entre Ocoyoacac y Huixquilucan
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El inicio de 2026 quedó marcado por la violencia contra las mujeres en el Estado de México. Apenas transcurrían los primeros días del año cuando dos nombres se sumaron a una lista que no deja de crecer: Dafne y Anaís. Dos historias distintas, un mismo desenlace y un patrón que vuelve a encender la alerta social.
En Zumpango, la noticia del hallazgo del cuerpo de Anaís Pérez, de 29 años, sacudió al fraccionamiento Villas de La Laguna. La joven había sido reportada como desaparecida desde el 29 de diciembre y fue localizada días después en una casa abandonada, en una zona que vecinos describen como tierra de nadie.
Calles vacías, viviendas saqueadas y ausencia de vigilancia forman parte del paisaje cotidiano. Para quienes habitan el lugar, el crimen no fue una sorpresa, sino la consecuencia de un abandono prolongado.

“Desde hace años pedimos seguridad, alumbrado y patrullajes. Aquí nadie entra, salvo para delinquir”, lamenta Rosa, madre de familia que asegura vivir con miedo permanente. Comercios cerrados, transporte irregular y viviendas deshabitadas han convertido al fraccionamiento en un foco rojo que, denuncian, fue ignorado hasta que ocurrió la tragedia.
Días antes, el 8 de enero, Dafne Evelín, fue encontrada sin vida en un paraje boscoso entre Ocoyoacac y Huixquilucan. Su asesinato reforzó la percepción de vulnerabilidad en zonas alejadas, caminos rurales y áreas sin presencia policial, donde las mujeres transitan sin garantías mínimas de seguridad.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México informó que ambos casos son investigados bajo el protocolo de feminicidio y que se activaron mecanismos de búsqueda. Sin embargo, para las familias, las acciones llegaron tarde. “No queremos cifras ni discursos, queremos que nuestras hijas regresen vivas a casa”, reclamó un familiar durante una manifestación vecinal.
Mientras avanzan las investigaciones, la exigencia social es clara: prevención real, búsqueda inmediata y un alto a la normalización de la violencia. El año apenas comienza y, para muchas familias mexiquenses, ya está marcado por el duelo y la rabia.
