Visitas
REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
El inicio de semana en Nezahualcóyotl quedó marcado por la protesta y el descontento social. Desde temprana hora, habitantes de la Unidad Izcalli y locatarios del mercado de la zona cerraron la circulación en la avenida Chimalhuacán para visibilizar un problema que, aseguran, se ha vuelto permanente: la ausencia de agua potable en sus hogares.
La manifestación, integrada por familias completas, comerciantes y adultos mayores, derivó en un bloqueo total que paralizó el tránsito durante varias horas, justo en el regreso a clases y actividades laborales.
Automovilistas y usuarios del transporte público quedaron varados mientras la molestia crecía a la par del reclamo ciudadano.
Vecinos denunciaron que llevan semanas, e incluso meses, enfrentando cortes constantes, baja presión y tandeos irregulares sin que el ayuntamiento ofrezca soluciones claras. “Vivimos acarreando agua, comprando pipas y pagando lo que no deberíamos pagar”, expresó una madre de familia visiblemente afectada.
Entre consignas y pancartas, los colonos señalaron que la crisis hídrica no es fortuita, sino resultado de omisiones y posibles intereses económicos ligados al negocio del agua por pipa.
El hartazgo se refleja en la vida cotidiana: gastos extraordinarios, afectaciones a la salud, comercios sin condiciones mínimas de higiene y hogares obligados a racionar cada litro. Para los manifestantes, el bloqueo no fue una elección, sino la única vía para ser escuchados. Advirtieron que, mientras el agua no regrese a las llaves, las calles seguirán siendo el espacio del reclamo colectivo.