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La mayoría de los conductores de motocicleta circulan sin entrenamiento formal ni equipo preventivo adecuado; 83% de los decesos corresponde a hombres de entre 18 y 45 años
Redacción
Grupo Cantón
Ciudad de México.- De enero a septiembre de 2025 se reportaron 155 muertes de motociclistas en la Ciudad de México, cifra que coloca a este sector como el más vulnerable en los siniestros viales. La proporción de fatalidad alcanzó cinco de cada 10 personas fallecidas, cuando en 2019 era de apenas dos de cada 10, reveló la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), al advertir un escenario crítico en la movilidad capitalina.
El organismo alertó que la mayoría de los conductores de motocicleta circulan sin entrenamiento formal ni equipo preventivo adecuado. Apenas 9% cuenta con licencia oficial y capacitación certificada, lo que incrementa exponencialmente el riesgo de accidentes fatales. A ello se suman prácticas peligrosas como maniobras imprudentes, exceso de velocidad, rebase entre carriles e invasión de espacios destinados a otros vehículos.
De acuerdo con la AMTM, el 83% de los decesos corresponde a hombres de entre 18 y 45 años, quienes en su mayoría circulaban entre las 18:00 y las 6:00 horas, principalmente los fines de semana. Un alto porcentaje eran repartidores de plataformas digitales, presionados por tiempos de entrega que los obligan a acelerar sin descanso, cometer errores humanos y exponerse a condiciones extremas.
La asociación subrayó que la deficiente cultura vial agrava el problema: motociclistas que no respetan semáforos ni pasos peatonales, circulan sin casco certificado y exceden los límites de velocidad. A esto se suma una convivencia conflictiva con los automovilistas, marcada por la falta de entendimiento y respeto mutuo, factor clave en la alta siniestralidad.
El fenómeno, advirtió la AMTM, no irá a la baja. Entre 2013 y 2023 el número de motocicletas registradas pasó de 91 mil 324 a 716 mil 400 unidades, un incremento superior al 684 por ciento, impulsado por su bajo costo y el crecimiento de los servicios de reparto de última milla. Ante este panorama, llamó a implementar políticas públicas integrales de capacitación, regulación estricta, infraestructura segura y fortalecimiento de la cultura vial. “La convivencia vial no es cortesía, es una responsabilidad compartida”, sentenció.