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La prohibición de venta de animales impulsa una renovación del recinto, aunque deja retos económicos para comerciantes que ahora apuestan por alimentos, café y productos para mascotas
Fernando Ortiz
Ciudad de México.- Con motivo de la visita de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, al Mercado de Sonora para anunciar el éxito de su programa “Mercado de Sonora, sin venta de seres vivientes”, el gobierno capitalino realizó obras a marchas forzadas una noche antes del acontecimiento.
Tras la entrada en vigor de la prohibición de venta de animales en el recinto, muchos de los alrededor de 80 locales que tradicionalmente vendían animales debieron bajar las cortinas o cambiar totalmente de giro comercial.
En entrevistas para el diario Basta! con vendedores que solían dedicarse a la comercialización de animales, varios coincidieron en que sus locales vienen de generaciones y ya tenían un modo de trabajar establecido, por lo cual este cambio es algo brusco para ellos.
Para mitigar la transición, el gobierno capitalino anunció un paquete de apoyos económicos:
- 50 mil pesos directos no reembolsables para locatarios que ya cambiaron de giro.
- Créditos preferenciales de entre 50 mil y 100 mil pesos, a través del Fondo para el Desarrollo Social de la CDMX (Fondeso), algunos sin intereses y otros con tasas bajas, acompañados de asesoría para fortalecer los nuevos negocios.
En entrevista para el diario Basta!, la alcaldesa de la alcaldía Venustiano Carranza, Evelyn Parra Álvarez, mencionó que los giros que los locatarios adoptaron tras la prohibición fueron: “De alimento y accesorios para mascotas. Fue más de lo que ellos solicitaban. Algunos dijeron: yo voy a vender comida, yo quiero vender cafecito, yo quiero vender cuestiones de esoterismo, pero realmente quienes más cambiaron fueron a los alimentos y productos para mascotas”, afirmó.
Además, la edil mencionó que el cambio fue pacífico, pero sí hubo quienes pusieron resistencia a las nuevas normativas.
“Hay cinco locales que están clausurados. Entonces, ellos fueron los únicos que dijeron hasta el final, pero ya no procedieron ni siquiera los amparos. Entonces sí hubo esa situación, pero platicando, la voluntad política y, sobre todo, el entendimiento de platicar y decir: al final ellos iban a ser los perjudicados en algún momento”, aseguró Parra.
“Hay que hacer conciencia de que los animales son seres sintientes y que también tienen derechos y merecen vivir en buenas condiciones”, agregó.
El cambio en el Mercado de Sonora representa un hito en la política de bienestar animal y en la regulación del comercio tradicional, pero también plantea desafíos significativos para quienes han dependido por generaciones de la venta de animales. Mientras el espacio se “enchula” para visitantes y turistas, muchos locatarios comenzarán a trabajar para adaptarse a nuevas formas de sustento.