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Desde el CH hasta mercados populares como Sonora, Jamaica, Tepito y La Merced, padres de familia recorren calles, tianguis y centros comerciales en busca de opciones accesibles
JUAN R. HERNÁNDEZ
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- Con precios que van desde 99 hasta más de 4 mil 500 pesos por juguete y un gasto familiar que puede superar los 6 mil 600 pesos para dos hijos, los Reyes Magos enfrentan este año uno de los escenarios más complejos en la Ciudad de México. El encarecimiento de productos, aunado a la presencia dominante de juguetes de origen chino, obliga a miles de padres a ajustar sus compras para no desbalancear la economía del hogar.
Desde el Centro Histórico hasta mercados populares como Sonora, Jamaica, Tepito y La Merced, padres de familia recorren calles, tianguis y centros comerciales en busca de opciones accesibles. Aunque la oferta es amplia, el desembolso no es menor. Una patineta básica se vende entre 99 y mil 200 pesos, mientras que un modelo profesional puede superar los 2 mil pesos. Los peluches cuestan de 250 a 800 pesos, y los juegos de mesa van de 300 a 900 pesos.
Las bicicletas infantiles se ubican entre 266 y 3,500 pesos, los trenes eléctricos o de armado entre 700 y 1,500, y las pelotas deportivas entre 80 y 400 pesos. En el caso de las muñecas, los precios oscilan de 300 a 1,200 pesos, mientras que los juegos de cocina se ofrecen entre 214 y mil 300 pesos. Las tablets infantiles, uno de los regalos más solicitados, alcanzan precios de mil 800 a 4 mil 500 pesos.
Para una familia con dos hijos —un niño y una niña— el gasto promedio incluye patineta, bicicleta, tren, pelota, muñeca, peluche, juego de cocina y al menos una tablet por menor, lo que arroja un desembolso estimado de 6 mil 664 pesos, sin considerar ropa, envolturas ni otros accesorios.
Pese al aumento de aranceles de hasta 50%, los juguetes chinos continúan dominando los mercados por su menor costo frente a los productos nacionales. Comerciantes reconocen que la demanda se mantiene, aunque muchos Reyes Magos optan por reducir la cantidad de regalos o buscar alternativas más económicas, convirtiendo esta temporada en un reflejo directo del impacto de la inflación en los hogares capitalinos.