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Mario López
GRUPO CANTÓN
Durante 2025, Chimalhuacán se mantuvo como uno de los municipios con mayores retos en materia de seguridad pública y prestación de servicios básicos, rubros que constitucionalmente corresponden al ámbito municipal.
Bajo la administración de la alcaldesa Xóchitl Flores Jiménez, los indicadores oficiales y los reportes ciudadanos evidenciaron que los problemas estructurales no lograron una contención efectiva.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI ubicó al municipio entre los de peor percepción de inseguridad a nivel nacional. En el primer y segundo semestre de 2025, entre 83 y 86 por ciento de la población adulta manifestó sentirse insegura en su entorno cotidiano, una cifra que refleja la persistencia de delitos y la limitada confianza en la policía preventiva municipal.
Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) indican que, de enero a septiembre de 2025, Chimalhuacán acumuló más de 6 mil 200 delitos del fuero común.
Entre las conductas con mayor incidencia se reportaron robos con violencia, asaltos a transeúnte y casos relacionados con narcomenudeo, con variaciones al alza respecto al año previo. La estrategia de prevención del delito, la proximidad social y la operación policial dependen directamente del ayuntamiento, conforme a lo establecido en el artículo 115 de la Constitución.
En paralelo, la prestación de servicios públicos mostró rezagos constantes. Habitantes de colonias como San Agustín, Acuitlapilco y Xochiaca denunciaron fallas recurrentes en la recolección de basura, baches sin atender, colapsos de drenaje y deficiencias en alumbrado público. A ello se sumaron observaciones del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) por irregularidades en el ejercicio del gasto destinado a mantenimiento urbano, lo que implica una responsabilidad administrativa directa del gobierno municipal en la planeación y ejecución.
Aunque el ayuntamiento informó inversiones en patrullas, infraestructura y programas sociales, los datos oficiales de percepción ciudadana y los registros delictivos no reflejaron una mejora sostenida a lo largo de 2025. Al cierre del año, Chimalhuacán permaneció en niveles críticos, con pendientes claros en seguridad y servicios, áreas donde la ciudadanía demanda resultados concretos y rendición de cuentas.