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En Loma Colorada, Naucalpan dos presuntos ladrones irrumpieron en una tortillería para robar, pero fueron sorprendidos por un hombre armado
REDACCIÓN
En el municipio de Naucalpan la rutina de la colonia Loma Colorada Primera Sección se destrozó en segundos cuando un intento de robo en una tortillería terminó con la muerte de uno de los presuntos asaltantes, luego que una persona armada que se encontraba en el lugar interviniera.
De acuerdo con las primeras investigaciones policiacas, el hecho ocurrió cerca del mediodía del miércoles 31 de diciembre en el establecimiento ubicado sobre la calle Tlatelolco, cuando dos sujetos armados ingresaron al sitio y amagaron con armas cortas a clientes y encargados del lugar para sustraer el dinero de la venta del día.
Sin embargo, una persona que estaba dentro del local sacó un arma de fuego y le disparó a uno de los asaltantes, quien cayó al piso herido de muerte, mientras que el segundo ladrón logró escapar antes del arribo de las autoridades.
El hombre armado, convertido de golpe en “justiciero” para algunos y en un peligroso vigilante para otros, también desapareció sin dejar rastro. Cuando las patrullas y las unidades de emergencia llegaron, sólo hallaron el cadáver, casquillos regados y rostros pálidos.
La escena quedó sellada con cintas amarillas. Peritos y policías tomaban fotografías del cuerpo caído junto al mostrador, mientras vecinos se congregaban en silencio, mirando desde lejos. “Se escucharon como cinco balazos, pensé que estaban tronando cohetes… pero era muerte”, relató una vecina con voz quebrada. Otro habitante fue más duro: “Da miedo, pero también cansancio… aquí ya no se sabe quién es peor: el que roba o el que dispara”.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) abrió una carpeta de investigación, pero en la calle queda la sensación de que la violencia dejó otra cicatriz. Entre olor a tortilla caliente y manchas rojas en el piso, la colonia entendió otra vez que en Naucalpan la línea entre víctima, delincuente y vengador se ha vuelto tan delgada como el humo que dejó la bala que decidió quién vivía y quién no.