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Los muchos Aureoles

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Desde hace un par de día es noticia de ocho columnas la detención de cuatro cercanos a Silvano Aureoles así como del mismo exgobernador de Michoacán por diversos delitos (no graves aunque el daño al erario haya sido aproximado a 1000 millones de pesos)… (si no es grave usar recursos del pueblo para enriquecerse, ¿qué lo es?) sin embargo, aunque sea hoy objeto de búsqueda formal, no es el único, acusaciones ha habido a Xóchitl Gálvez, Alejandro Moreno, Marko Cortés, Ricardo Anaya y así, puedo llenar esta columna de nombres de políticos que han sido indiciados, que han sido públicas las pruebas de corrupción; de nexos con el narcotráfico, venta de puestos, de plazas, cárteles inmobiliarios, cárteles del agua, de tierras, y un largo etcétera.

Todos los días sale uno nuevo (o no tanto) como si fuera una moda y no un proceso judicial iniciado para deslindar responsabilidades.

¿Son solo bombas de humo?, ¿es una guerra mediática que poco o nada tiene que ver con la procuración de justicia?

Es cierto que los juzgadores actuales son los primeros en aceptar amparos, incidencias y un freno tras otro a los procesos por lo que un indiciado puede pasar hasta 20 años o más “litigando” su “asunto” siempre y cuando tenga dinero.

Los cotos de poder continúan, los nexos del crimen organizado con la política continúan, la corrupción es ventilada desde Morena con “aviones privados de los amigos” como en el caso Monreal, Samuel García con los negocios de su padre, hasta el policía extorsionador del EDOMEX; desde los medios corporativos hasta los llamados creadores de contenido usados para lavar dinero del narcotráfico, mientras en las cárceles se pudren los inocentes en procesos sin sentencia.

Es hora de una limpieza a fondo, sin distinción de partidos, jerarquías o posición económica, es hora de dar un fuerte manotazo hacia la política corrupta que ha permitido, favorecido y/o volteado la vista a la delincuencia y el narcotráfico y que la aprehensión de Aureoles (si es que lo encuentran), no sea el “quiñazo” (Hernandez Galicia, detenido durante el sexenio de Salinas como golpe de autoridad) del sexenio, sino el inicio de una real y profunda limpieza de funcionarios y políticos. El poder no es una chequera en blanco, sino un encargo ciudadano para el progreso común y no de unos cuantos

Ana maría Vázquez

Escritora/Dramaturga

@Anamariavazquez

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