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Para su sexenio suscribió un acuerdo legislativo, con sus otrora adversarios.
DANIEL ESCOBAR
Así como Claudia Sheinbaum, se perfila a gobernar con mayoría calificada en el Congreso, Enrique Peña Nieto también tuvo esa facilidad en su gestión, sólo que, a diferencia de la primera, lo consiguió sin los votos de la ciudadanía.
El segundo día de su sexenio, Peña Nieto participó en la firma de un acuerdo titulado “Pacto por México”, celebrado entre él y los tres principales partidos de aquel momento: PRI, PAN y PRD. Entre sus objetivos estaba precisamente llevar a cabo reformas constitucionales de su interés, para lo cual requería el respaldo de dos tercios de los legisladores.
Este convenio diplomático se negoció desde octubre de 2012, o sea dos meses antes de arrancar la administración, y derivó en varios cambios sustanciales como las conocidas reformas educativa y en telecomunicaciones, siendo que la primera generó rechazo y protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en parte por los perjuicios laborales que esta les provocó.

En un reciente libro escrito por Mario Maldonado, el ex mandatario confiesa al periodista la satisfacción que le causó llegar a estos acuerdos, los cuales hizo principalmente con Jesús Zambrano, Cristina Díaz, y Gustavo Madero Muñoz, dirigentes del PRD, PRI, y PAN respectivamente.
“Todo eso pasó en la transición (…) concretar una buena relación con todos ellos, con Madero, con los Chuchos, que habían sido muy agresivos en campaña. Todos habían sido muy agresivos en campaña. Todos habían sido muy cabrones en la campaña, Santiago Creel, todos. A final de cuentas hicimos un acuerdo, ya pasó, ya gané y jalamos juntos, todo muy bien”, declara.
En aquellos días el priismo al que pertenecía el presidente, componía sólo 40 porciento de ambas Cámaras legislativas, por lo que dicho pacto fue crucial para lograr sus deseos, sin importar que quienes votaron por el PRD y el PAN hace 12 años, eligieron otras propuestas políticas.
Con los resultados que se perfilan tras la elección del pasado 02 de junio, la próxima presidenta del país tendrá aparentemente a su disposición, la cantidad de senadores y diputados afines en el Congreso para modificar la Constitución, sin embargo, esto es así por decisión del electorado y no por un acuerdo cupular.
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