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Ana E. Rosete
La diputada federal de Morena, Patricia Armendáriz Guerra, registra 78 ausencias en votaciones durante la actual Legislatura en la Cámara de Diputados, de acuerdo con datos del Sistema de Información Legislativa (SIL).
El registro oficial indica que, de un total de 178 asuntos sometidos a votación, la legisladora participó en 100 y estuvo ausente en 78, lo que equivale a poco más del 43% de inasistencias.
Armendáriz, conocida previamente por su participación como inversionista en el programa televisivo Shark Tank México, llegó a San Lázaro con un perfil público consolidado en el ámbito empresarial. Sin embargo, su incursión en la política legislativa ha estado acompañada de diversos episodios polémicos.

Uno de los más controvertidos ocurrió tras la difusión de un audio en el que se le escucha increpar a integrantes de comunidades indígenas en Chiapas, lo que derivó en acusaciones de clasismo y racismo. La legisladora ofreció posteriormente una disculpa pública.
En otro momento, durante un debate, la diputada generó cuestionamientos al referirse a prácticas de corrupción en administraciones pasadas, lo que fue interpretado por sus críticos como una admisión indirecta de conductas indebidas en su trayectoria profesional.
Su desempeño legislativo también ha sido objeto de críticas en redes sociales y espacios de análisis, particularmente por intervenciones en las que evidenció confusión sobre el contenido de iniciativas en discusión, lo que alimentó dudas sobre su nivel de involucramiento en el trabajo parlamentario.
A ello se suman posturas públicas que han generado rechazo, como sus declaraciones en torno al desabasto de medicamentos, en las que pidió pruebas a ciudadanos afectados, lo que provocó una oleada de críticas.
La legisladora también fue señalada por incongruencia tras darse a conocer que recurrió a servicios médicos privados, en contraste con la defensa del sistema público de salud que ha sostenido su grupo parlamentario.
El cúmulo de estos episodios se produce en paralelo a su nivel de asistencia en votaciones, un indicador que, si bien no determina por sí solo el desempeño legislativo, sí forma parte de los parámetros utilizados para evaluar la participación de los representantes populares.