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César A. Muñoz
GRUPO CANTÓN
Ciudad de México.- La tensión estalló ayer en el Congreso de la CDMX luego de que miembros de la Asamblea de Barrios irrumpieran en el recinto. Fue necesario suspender la sesión legislativa y resguardar a los diputados.
Desde temprano, los manifestantes se concentraron en las inmediaciones con una exigencia clara: soluciones inmediatas en materia de vivienda. La protesta escaló cuando un grupo intentó ingresar por la fuerza, rompiendo vidrios y enfrentándose con personal de seguridad.

Esto no solo interrumpió la actividad legislativa, sino que exhibió, de nuevo, la profundidad del problema de vivienda en la capital y la incapacidad de contener el descontento social sin confrontaciones.
Dentro del recinto se vivieron momentos de caos. Elementos policiacos utilizaron polvo de extintores para contener el avance de los inconformes, lo que derivó en empujones, gritos y escenas de confrontación directa. Esta situación obligó a decretar un receso indefinido en la sesión.
Los ánimos se calentaron rápidamente: hubo lanzamiento de objetos, forcejeos y un ambiente de alta tensión que evidenció el hartazgo de los manifestantes, quienes acusaron la falta de respuesta por parte de las autoridades capitalinas ante la crisis que hay por la vivienda.
De esta manera, el episodio dejó claro el nivel de presión social que enfrenta el Congreso local y la fragilidad del diálogo institucional ante demandas urgentes.