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Juan R. Hernández
Ciudad de México.- La gestión de Ana Villagrán al frente de la Agencia de Atención Animal (AGATAN) quedó bajo severo cuestionamiento, luego de que la propia dependencia admitiera que no rescató a ningún animal durante los operativos en el Mercado de Sonora.
La revelación surge de la respuesta a la solicitud 092119826000052 en la Plataforma Nacional de Transparencia, que realizó la activista Lucía Hernández, de “Amo La Ciencia”, donde AGATAN reconoce que, aunque participó con personal veterinario y jurídico, los animales fueron retirados por los propios locatarios “de forma voluntaria”.

Esto implica que la autoridad permitió la salida de ejemplares sin control, sin seguimiento y sin garantía alguna sobre su bienestar posterior, pese a contar con facultades legales para asegurar animales en condiciones de riesgo.
Ante ello, Lucía Hernández, denunció que la actuación de la dependencia fue una simulación, al no existir evidencia documental que respalde supuestas revisiones exhaustivas o valoraciones clínicas realizadas durante los operativos.
Y es que, aunque AGATAN afirma haber desplegado personal especializado, no presentó registros administrativos, dictámenes médicos ni reportes de aseguramiento, lo que abre dos escenarios: o no se documentó nada o se está ocultando información, ambos considerados graves en una institución obligada a garantizar transparencia y trazabilidad.

Además, la dependencia deslindó responsabilidades hacia la alcaldía Venustiano Carranza y el INVEA, fragmentando la actuación institucional y dejando en evidencia una estrategia de evasión.
La presencia pública de Villagrán en el Mercado de Sonora contrasta con la falta total de acciones comprobables. De acuerdo con la propia respuesta oficial, su participación no incluyó funciones de verificación ni aseguramiento, lo que alimenta críticas sobre un uso mediático de los operativos.
Así, lo que se anunció como rescates terminó en un vacío de resultados, mientras persisten dudas sobre el destino de cientos de animales que, lejos de ser protegidos, habrían regresado a circuitos de venta y sacrificio sin supervisión alguna.