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Por Salvador Guerrero Chiprés
Sucesos capitalinos recientes
La combinación entre el uso de cámaras y la voluntad policial por proteger fortalecen en la capital nacional un proceso de combate permanente a los Dimas y Gestas del siglo XXI y a la impunidad.
Los episodios recientes de criminalidad frustrada no son simples anécdotas de nota roja, sino radiografías de un modelo de vigilancia en un momento donde la fe convive con lo ocurrido en territorio.
Tres policías detenidos e implicados en el robo de casi cuatro millones de pesos en la colonia Asturias y el abatimiento de un asaltante en Lomas de Chapultepec son caras de una misma moneda, que muestran el orden como resultado de un esquema de seguridad interinstitucional instruido por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada.
En el atraco millonario a un automovilista se revela la capacidad del sistema para enfrentar la corrupción —un mal endémico a combatir— y el robo. La coordinación con C5, con una red superior a las 113 mil cámaras, permitió rastrear la ruta de escape de los sospechosos, establecer un cerco virtual y llevar a la captura con la acción precisa de agentes de la SSC encabezada por Pablo Vázquez.
Por otro lado, lo ocurrido en Montañas Rocallosas, en el corazón de las Lomas, aporta una dimensión distinta al análisis del orden: el ejercicio legítimo de la fuerza, condición necesaria para el proyecto de paz social. La acción policial al frustrar el robo a casa habitación con respuesta letal, pero justificada envía un mensaje de autoridad.
La eficacia fue consecuencia de patrullas que llegaron a tiempo y de agentes que no dudaron en accionar cuando la vida y la propiedad estaban bajo amenaza directa.
El “buen ladrón” del siglo XXI no es el Dimas arrepentido en la cruz, sino el que no llega a delinquir porque sabe de la rapidez de respuesta del sistema aun frente a su intento de escape.
Esta semana mostró dos eventos donde la fe en el modelo de seguridad contribuye al orden.