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REDACCION
GRUPO CANTÓN
En Chalco lo que inició como una obra para mitigar riesgos hídricos terminó por convertirse en un problema mayor para decenas de familias.
A más de tres años del arranque del Colector Solidaridad, los habitantes de las colonias Unión de Guadalupe y El Triunfo enfrentan las consecuencias de una intervención inconclusa que ha dejado grietas, hundimientos y condiciones de inseguridad.

Los trabajos comenzaron en noviembre de 2022 bajo la coordinación de la Comisión Nacional del Agua y la Comisión del Agua del Estado de México. La promesa era clara: concluir en un año una obra que ayudaría a prevenir inundaciones. Sin embargo, el proyecto quedó detenido por conflictos legales con la empresa contratista, sin que hasta ahora exista una solución definitiva.
Mientras el conflicto técnico se mantiene, el impacto recae directamente en los vecinos. Más de 50 viviendas presentan daños visibles: paredes cuarteadas, pisos hundidos, vidrios rotos y afectaciones en cisternas. A esto se suman cinco lumbreras abiertas que permanecen sin concluir, acumulando basura, agua estancada y generando condiciones propicias para la inseguridad.
La ausencia de respuesta municipal ha sido uno de los principales reclamos. Habitantes señalan que los ayuntamientos de Chalco y Valle de Chalco han actuado con lentitud, limitándose a documentar daños sin implementar soluciones inmediatas. Incluso, reconocen que el censo oficial dejó fuera a comercios afectados, evidenciando fallas en la atención integral del problema.
El descontento social se manifestó con el bloqueo de la Avenida Solidaridad, donde los vecinos exigieron la intervención directa de las autoridades. En el lugar, funcionarios estatales y federales reconocieron que la obra no podrá retomarse hasta que se resuelva el litigio legal, previsto en las próximas semanas.
Sin embargo, para las familias afectadas, el tiempo se ha agotado. La falta de mantenimiento, iluminación y seguridad en la zona ha agravado el problema, dejando a los residentes expuestos a robos y riesgos sanitarios. La obra que prometía mejorar su calidad de vida hoy representa una amenaza constante.
Los vecinos coinciden en que el mayor problema no es solo la obra inconclusa, sino la falta de acción de los gobiernos municipales, que han permitido que la situación se prolongue sin respuestas claras. En medio de promesas y acuerdos, las casas siguen deteriorándose, mientras la solución continúa en pausa.