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Por Salvador Guerrero Chiprés
Más de 85 mil asistentes al estadio
A juzgar por el abucheo al seleccionado nacional al cierre del partido contra Portugal, la movilidad y seguridad del sábado en la reapertura del Estadio Ciudad de México resultó mejor a la actuación del equipo de Javier Aguirre.
Frente la incertidumbre por la puesta en marcha por primera vez en un partido de futbol de un operativo basado en priorizar el transporte público y restringir el acceso de automóviles al Coloso de Santa Úrsula, privó una estrategia ordenada desde las dependencias hasta la ciudadanía dispuesta a participar.
Los datos indican más de 85 mil asistentes al encuentro de futbol, de los cuales el 65 por ciento utilizó Trolebús, RTP o Tren Ligero para llegar.
Operación con altura mundialista. Esa estrategia ya se había empleado en el Mundial de Qatar 2022, donde el estacionamiento operó bajo la lógica de “cero autos” en el perímetro inmediato de los estadios, con la habilitación de grandes áreas para aparcar cerca de estaciones del Metro de Doha. Los fans caminaban entre 15 y 30 minutos o tomaban autobuses gratuitos.
El duelo México-Portugal fue el ensayo general de una ciudad en preparación para la inauguración del Mundial de Futbol. El despliegue de seguridad, del cual por primera vez participaron en un juego de futbol las dos unidades móviles del C5, dejó saldo blanco.
En las inmediaciones del Estadio registramos solo 14 reportes, una disminución de 72.5 por ciento respecto al clásico América-Cruz Azul del 24 de febrero de 2024 cuando fueron 51 incidentes, y una baja de 82.2 por ciento en comparación con el concierto de Don Omar del 22 de marzo de 2025 cuando fueron 79.
Esta decisión de reorganizar la movilidad y tecnificar la seguridad rompe con la inercia del colapso cotidiano en los eventos masivos en la zona y refleja una visión de vanguardia donde el orden es el soporte mínimo de los eventos.
Todo está puesto, ahora solo faltan los goles de la selección.