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Presidenta destaca lucha silenciosa de mujeres en la patria
Año de Margarita Maza, un acto de justicia histórica
Margarita, se convirtió en un símbolo de resistencia
Juan R. Hernández
Ciudad de México.- Entre lápidas centenarias y árboles que guardan el eco de la historia, el Panteón de San Fernando volvió a convertirse en escenario vivo de la memoria nacional. Ahí, donde descansan los protagonistas del siglo XIX, la figura de Margarita Maza emergió con fuerza propia, ya no como sombra, sino como protagonista.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, tomó la palabra con un mensaje que cruzó el tiempo: “la grandeza de México también se construyó con la fuerza y la dignidad de las mujeres”. Su voz resonó entre mausoleos, reivindicando a Margarita como diplomática, patriota y sostén de la República en sus horas más oscuras.

Recordó que el 2026, decretado por la presidenta Claudia Sheinbaum como el Año de Margarita Maza, no es sólo una conmemoración, sino un acto de justicia histórica. “Es momento de reconocer a las mujeres como protagonistas”, sentenció Brugada, marcando el tono de una ceremonia cargada de simbolismo.
Minutos después, la presidenta tomó el centro del acto con un discurso que hiló pasado y presente. Señaló que la historia “ha tendido a colocar en el centro a los hombres”, mientras relegaba a mujeres que, sin estridencia, sostuvieron causas enteras. “No fueron figuras pasivas, fueron estrategas, proveedoras, defensoras y pilares morales”, afirmó.

En su evocación, Margarita dejó de ser sólo compañera de Benito Juárez para convertirse en símbolo de resistencia. Claudia Sheinbaum la nombró “primera embajadora histórica”, destacando su papel en el exilio, donde tejió redes de apoyo y defendió la causa republicana más allá de las fronteras.
El ambiente, solemne pero vibrante, se llenó de aplausos cuando la mandataria subrayó que reconocer a estas mujeres “no es desplazar a nadie, sino comprender que la historia es colectiva”.

Así, entre coronas florales y discursos que reivindican lo que por siglos fue invisibilizado, el homenaje no sólo recordó a Margarita Maza. También marcó una nueva narrativa: una en la que las mujeres, por fin, ocupan el lugar que siempre les perteneció en la historia de México.