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REDACCIÓN
GRUPO CANTÓN
La tarde del sábado terminó en una escena brutal en el norte del Estado de México, esto luego de que en camino de terracería, solitario y polvoriento, se convirtió en el escenario de una ejecución directa que acabó con la vida del encargado de la seguridad pública de Soyaniquilpan y de una servidora municipal.
Minutos antes de las 19:00 horas, la camioneta en la que ambos viajaban fue interceptada en la comunidad de El Divisadero Los Fresnos. Testigos refieren que sujetos armados les cerraron el paso. No hubo advertencias ni intento de diálogo: los disparos estallaron de inmediato.

Las balas perforaron la carrocería y se incrustaron en los cuerpos de las víctimas, principalmente en la cabeza. El ataque fue certero, ejecutado con precisión. Dentro del vehículo, los ocupantes quedaron sin posibilidad de reacción. La escena quedó marcada por sangre en los asientos y vidrios estrellados por los impactos.
El mando policial viajaba como copiloto. A su lado, la servidora pública. Ambos quedaron sin vida en cuestión de segundos, mientras los agresores escapaban sin dejar rastro, perdiéndose entre caminos y zonas despobladas.
Tras el reporte de detonaciones, elementos de Protección Civil arribaron al sitio, pero sólo pudieron confirmar el deceso. Policías municipales y estatales acordonaron la zona, donde quedaron esparcidos casquillos y la unidad detenida en medio del camino como evidencia del ataque.
Peritos de la Fiscalía mexiquense realizaron las diligencias correspondientes. El levantamiento de los cuerpos y el procesamiento de la escena prolongaron la presencia de autoridades durante varias horas. La camioneta, perforada por múltiples disparos, fue asegurada como parte de la investigación.
Hasta el momento, no hay detenidos ni información oficial sobre el móvil. Sin embargo, el doble homicidio deja un mensaje contundente: en Soyaniquilpan, la violencia no distingue cargos ni funciones. Ni siquiera quien encabezaba la seguridad logró escapar de un ataque que fue directo, calculado y letal.