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Diego Raya
Ciudad de México.- En la capital del país, se han registrado varios desalojos ejecutados mediante presuntos operativos irregulares y sin órdenes judiciales previas. Tal es el caso del evento más reciente, ocurrido en Belisario Domínguez y Eje Central, hasta otros más recordados, como el ocurrido en República de Cuba 11 donde familias viven hacinados en un campamento.
En los últimos 18 meses, se produjeron alrededor 25 desalojos con posibles irregularidades, los cuales corresponden a casos colectivos similares a los de República de Cuba 11, es decir, se caracterizaron por la participación de elementos de seguridad, ejecución sorpresiva de un operativo y afectaciones a múltiples familias.

La mayoría de estos hechos se han concentrado en la alcaldía Cuauhtémoc, particularmente en el Centro Histórico y colonias como Roma Norte y Guerrero, sitios donde el aumento del valor inmobiliario ha intensificado conflictos por la vivienda.
Entre los casos más recientes destaca el desalojo ocurrido el pasado 20 de marzo en Belisario Domínguez y Eje Central, donde habitantes denunciaron la falta de notificaciones claras, así como el uso de fuerza para retirar pertenencias. Este evento se suma a otros como registrado en Tonalá 125 —en la Roma Norte— y el de Popotla, en la alcaldía Miguel Hidalgo, los cuales se vinculan, además, con procesos de gentrificación y apropiación de inmuebles.
Flor —desalojada de República de Cuba 11— explicó a Diario Basta que, desde el año pasado, autoridades del Instituto de Vivienda (Invi) les prometieron una solución que hasta ahora no ha llegado. Por lo tanto, actualmente permanece en un campamento instalado sobre la misma calle de Cuba, junto a cerca de 19 personas, entre ellas niños y adultos mayores, en condiciones precarias y rodeados de sus propias pertenencias: refrigeradores, estufas, sillones y mesas forman parte de las propiedades que se encuentran bajo lonas y casas de campaña.
A pesar de la incertidumbre, Flor explicó que el gobierno le permitió instalar un pequeño puesto ambulante donde vende dulces, frituras y cigarros, lo que representa su principal fuente de ingresos para subsistir. En el lugar, se pudo observar que adultos mayores descansan en los sillones, mientras otros conviven y comparten alimentos, mientras esperan respuestas de las autoridades capitalinas.
Por su parte, Manuel, de 71 años, también desalojado del mismo inmueble, describió una situación prolongada y desgastante que ya supera los siete meses. En entrevista con Diario Basta señaló que, aunque han recibido apoyo para manutención y hospedaje temporal en hoteles, muchos de los afectados alternan entre esos espacios y el campamento de Cuba, debido a la incertidumbre sobre su futuro. “La mayoría somos de la tercera edad y somos vulnerables”, afirmó.
Manuel explicó que ha tenido que resguardar sus pertenencias en una bodega prestada en Iztapalapa, aunque varias de sus cosas se han extraviado. A pesar de ello, mantiene una postura optimista: “Ya no estamos en línea roja, estamos en amarillo. El detalle de la gentrificación está muy rudo en la ciudad, mucha gente está en la misma situación. Pero este es el campamento que más ha resistido. Las leyes están medio cuchas; hay resquicios en los procedimientos legales”, concluyó.